August 11, 2022

Columna invitada

Irlanda y Noruega presentaron a principios de este mes un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuyo objetivo era humanitario: renovar por 12 meses un cruce fronterizo para otorgar asistencia a los ciudadanos sirios cuyo país lleva una década en guerra civil.

Irlanda y Noruega presentaron a principios de este mes un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuyo objetivo era humanitario: renovar por 12 meses un cruce fronterizo para otorgar asistencia a los ciudadanos sirios cuyo país lleva una década en guerra civil.

No habría que olvidar que más del 50% de la población siria ha sido afectada por el conflicto civil: de sus 22 millones de habitantes la mitad ha abandonado el país o ha sido desplazada en su interior.

México fue uno de los 13 países que votó a favor de la resolución; Rusia votó en contra.

El jefe de la misión permanente de México ante Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, recordó esta semana que este es el segundo mes consecutivo en el que se ha activado el mecanismo de someter a votación en la Asamblea General las resoluciones que reciben veto en el Consejo de Seguridad.

El veto en el Consejo de Seguridad se ha convertido en un ancla que imposibilita tomar decisiones que favorecerían a la sociedad.

Juan Ramón de la Fuente recordó desde la Asamblea General que el mecanismo se activó después que el Consejo de Seguridad votara una resolución similar sobre el paso fronterizo humanitario. “Lo cual, muestra, que el tema en cuestión era potencialmente negociable”, comentó.

También recordó que este hecho “no resta valor” al ejercicio de llevar ante la Asamblea General las resoluciones que reciben veto por alguno de los cinco miembros permanentes.

La resolución que no fue vetada tenía como diferencia de la primera, principalmente, el periodo de renovación. El 12 de julio la ONU adoptó una resolución que permitirá la entrega de suministros de socorro a través del cruce en la frontera sirio-turca durante seis meses más, es decir, hasta enero de 2023.

México votó a favor de esta segunda resolución, pero dos elementos importantes fueron mencionados por el embajador. El primero de ellos es que la reducción de 12 a 6 meses perjudica a las asociaciones que planifican la ayuda humanitaria. El segundo elemento es que el tema humanitario se politizó.

Desde tribuna, el embajador resaltó que es necesario contar con un cruce fronterizo humanitario predecible e ininterrumpido para el noroeste de Siria; la asistencia humanitaria no debe ser rehén de consideraciones políticas, y debe de ser regido por el derecho internacional humanitario por lo que todas las partes en el conflicto deben apegarse a los principios de imparcialidad y de neutralidad; la renovación de este mandato genera un desgaste diplomático por lo que resta fuerza a una verdadera solución política que aborde las causas del conflicto en Siria.

El uso y el abuso del veto fue condenando por el embajador De la Fuente. Es importante resaltar este tema porque el veto debilita al propio Consejo de Seguridad.

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