August 11, 2022
Sánchez acude al Debate de la Nación enfrentado a todos y obligado a anunciar otra batería de medidas ante la gravedad de la crisis

Actualizado

Sánchez, con Yolanda Díaz en el Congreso.
Sánchez, con Yolanda Díaz en el Congreso.JAVIER BARBANCHO

En La Moncloa llevan días trabajando en el Debate sobre el estado de la Nación. «Es un debate muy importante en un momento muy importante», reflexionan en el complejo presidencial. Una cita que llega en un momento delicado para Pedro Sánchez, uno de los más complejos de la legislatura. Sus socios, incluido Unidas Podemos, preparan una pugna dialéctica con exigencias en temas como fiscalidad y políticas sociales. Rechazarán el aumento del gasto en Defensa y advertirán de la necesidad de un giro, una rectificación en la política socioeconómica, de mirar a la realidad de la sociedad. Por supuesto, en el Gobierno dan por sentado los ataques de PP y Vox.

Frente a este escenario, Sánchez trabajó hasta última hora de ayer una nueva batería de medidas sociales y económicas con las que tratará de marcar un punto de inflexión con el que tomar oxígeno política. Un nuevo paquete que pondrá en liza sin que aún el Congreso haya validado su último plan anticrisis. Se vota el jueves. La Moncloa espera validarlo y lanza más bien un deseo: «El PP debería estar ahí». La bajada del IVA de la luz al 5%, por ejemplo, era una petición de los populares.

En La Moncloa sostienen que son muy «conscientes del momento que estamos viviendo», se asume y se advierte de que la inflación va a ser más elevada y sostenida en el tiempo de lo que se preveía, y por eso Sánchez anunciará desde la tribuna «medidas sociales y económicas de calado». En concreto, en el equipo del presidente ponen el acento en que serán medidas «comprometidas para la clase media trabajadora» y para «ampliar derechos». En el Gobierno, frente a las críticas de la oposición y de sus socios por su estrategia y sus últimas decisiones, repiten un mantra: «Proteger, proteger y proteger».

Los nacionalistas y las formaciones minoritarias se han alejado de Sánchez en las últimas fechas exigiéndole «valentía», medidas más ambiciosas y de fondo. Se le pide a Sánchez un giro social, un cambio de rumbo hacia la izquierda -el jefe del Ejecutivo y su equipo trabajan en ello y pretende reflejarlo hoy-. El aumento del gasto militar, la cumbre de la OTAN, la crisis de Melilla, el caso Pegasus, la falta de negociación previa de las medidas con los partidos, la negativa a implementar un impuesto a los ricos… El vaso del descontento sigue acumulando gotas en los socios.

Incluso Unidas Podemos ha acentuado sus discrepancias, llevando a la coalición a una grave crisis por el aumento del gasto en Defensa, que denuncian se les ocultó -Moncloa lo niega-. Los morados piden gasto en servicios sociales, y plantean, entre otras medidas un fondo de 10.000 para sanidad y educación. Unidas Podemos trasladó a Presidencia hace días sus propuestas sobre las medidas necesarias a implementar.

Porque aunque el Consejo de Ministros aprobó el pasado 25 de junio su segundo plan anticrisis, que aún debe ser validado por el Congreso este jueves, en el Ejecutivo se siguió trabajando para implementar nuevas medidas sin esperar mucho, como informó este diario, asumiendo que el contexto socioeconómico hacía insuficiente a corto plazo el texto aprobado.

Durante la jornada de ayer hubo contactos entre PSOE y Unidas Podemos acerca de las medidas que hoy anunciará Sánchez. No se produjo una reunión, como esperan en la coalición, de los líderes de las formaciones, pero sí diálogo.

Entre los anuncios que hará Sánchez habrá medidas «contundentes» para el ahora, pero también se prevé que aborde medidas más estructurales que precisen de un posterior desarrollo jurídico. Fuentes del Gobierno, sostienen, además, que la intervención de Sánchez «va a dar cohesión al Gobierno», «fortalecer a la coalición». Se quiere transmitir unidad en un momento muy delicado para el Ejecutivo. Dar imagen de estabilidad porque asumen en la coalición que sus continuos choques eclipsan su acción de Gobierno. Eso sí, está por ver el tono y el contenido de las intervenciones de los portavoces de Unidas Podemos.

Sostienen en el complejo presidencial que si la cita bien pudiera no ser oportuna para formaciones como PP o Unidas Podemos, porque sus líderes no intervendrán, para ellos es una oportunidad para «hablar al país», «lanzar un mensaje a los españoles». Sánchez ha dado orden al Gobierno y a Ferraz de volcarse en la comunicación de las medidas que se toman, vender la acción del Gobierno. Él se pondrá hoy a la cabeza de esa estrategia, exhibiendo cómo ha gestionado el PSOE frente al PP, como está gestionando y cómo quiere gestionar. Sánchez, que dará la réplica uno a uno a todos los grupos, quiere presentar «un horizonte de profundidad a lo que queda de legislatura», explican fuentes gubernamentales. Aferrarse para seguir a flote al giro que quiere exhibir en un escenario de soledad y asfixia por la inflación.

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