August 17, 2022
Salvar a Venezuela de la tiranía

Con la sabiduría que lo caracterizó, Churchill palabras más, palabras menos, explicó que el que no es de izquierda cuando joven, no tiene sensibilidad social, el que lo es después de los 30 años no tiene cabeza. En Venezuela la generación de los estudiantes del 28, que se propuso derrocar al tirano Gómez, sin éxito, fue mayoritariamente de izquierdas. En la generación de los jóvenes del 38 en la que aparece Rafael Caldera, a pesar de ser acusado de derechas, el tema central que planteó fue el de la justicia social. Al partido AD le costó mucho la legalización por tener una ideología de raigambre socialista que tuvieron que disfrazar. Copei nació con sendas consignas “por los legítimos intereses de la Revolución de Octubre” y “por la justicia social en una Venezuela mejor”. La palabra adeco surgió de la fusión de aquellos ataques de “adeistas, comunistas”. Los que acompañaron el trienio de 1945 bajo el liderazgo de Betancourt se declararon “los segundos libertadores de la patria”. El Partido Comunista, el más viejo de los movimientos políticos modernos en Venezuela, nunca obtuvo una votación importante. A pesar de que en su seno hubo figuras relevantes como los hermanos Machado y Miguel Otero Silva, entre muchos otros. URD tampoco se quedó atrás en simpatías marxistas, entre sus máximos dirigentes estuvo José Vicente Rangel. A todos estos partidos los unió la lucha contra la tiranía. Los dirigentes de todos estos grupos se encontraron en la clandestinidad, en las cárceles o en el exilio.

Por otro lado, en el mundo a partir de 1917, la Unión Soviética levantando las banderas de la igualdad y las luchas del proletariado, se convirtió en un ideal que se trató de llevar a la praxis, y que con el correr del tiempo devino en ruina, fracaso y violaciones masivas de los derechos humanos. El marxismo dominó en dos terceras partes de la humanidad, donde el país más extenso del planeta –Rusia– y el más poblado –China– coincidieron con el partido único. Las hambrunas en China y el Holodomor en Ucrania, donde desaparecieron los alimentos para llevarlos a Moscú, hablaron sobre la inviabilidad económica del sistema. En lo político las manifestaciones de protesta aplastadas por los tanques y la fuerza imperial soviética, en Checoslovaquia y Hungría, abrieron un boquete en el camino a la utopía comunista.

En Cuba, apenas a 60 millas de Estados Unidos, apareció Fidel Castro, quien a pesar de negar sus deseos de imponer un régimen comunista y levantar la ilusión por la democracia, al tomar el poder optó por la vía revolucionaria marxista y la autocracia. Muchos jóvenes e intelectuales latinoamericanos, entre ellos Mario Vargas Llosa, apoyaron a Castro y luego cuando se demostró que ese régimen además de traer ruina económica, iba acompañado de terribles violaciones de derechos humanos y de las libertades públicas, se distanciaron para siempre e incluso se fueron a las antípodas liberales.

En Venezuela los dirigentes guerrilleros y comunistas más prominentes, Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff, también viraron hacia la social democracia. El libro de Petkoff Checoslovaquia, el socialismo como problema tuvo un impacto internacional. El ala juvenil disidente de AD, que se fue a la lucha armada encabezada por Américo Martín, terminó acogiéndose a la exitosa política de pacificación del primer gobierno de Caldera, volviendo al redil democrático.

Hoy en América Latina se habla de dos izquierdas distintas: la vegetariana y la carnívora. La democrática entiende que la alternancia y el pluralismo son parte esencial del proceso político. Ha gobernado en Chile, Brasil, Perú y Uruguay, entre otros países, y ha aceptado no solo los resultados electorales, sino que no ha pretendido violar la Constitución para permanecer en el poder. Mientras tanto, la izquierda llamada carnívora y para mí anacrónica, se aferra al poder y atropella el Estado de Derecho, las libertades y los derechos humanos. Solo 3 países están en esta situación: Cuba, Nicaragua y Venezuela. El caso de Cuba es muy particular, porque su Constitución establece un régimen de dictadura del proletariado y partido único. En cambio Venezuela y Nicaragua tienen una Constitución y unas leyes que obligan a elecciones libres, plurales y justas. No es que en Cuba no existan las elecciones, sino que son entre ellos mismos, nadie fuera del Partido Comunista puede aspirar a la presidencia y el voto es al menos de tercer grado o sea que no existe el sufragio universal, directo y secreto para elegir al jefe gubernamental. Ni tampoco existe la posibilidad de organizarse y competir con otra ideología que no sea la marxista y dentro del Partido Comunista. En Venezuela y Nicaragua, en cambio, necesitan violar aún más la Constitución para perpetuarse en el poder. De cualquier manera, en los tres países se atropella el principio de la soberanía popular al cercenarse la posibilidad de que las mayorías decidan quiénes las gobiernan.

Hoy la autocracia y el marxismo no tienen ningún principio sólido de sustentación. En el pasado el absolutismo se sostuvo sobre la tesis de que el monarca era el representante de Dios en la tierra. El marxismo sobre la base de necesidad de justicia, pero su aplicación multiplicó las clases sociales y la pobreza. Marx predicó que la religión era el opio del pueblo y que el ser humano es la materia más evolucionada. Los creyentes en cambio entendemos que los seres humanos tenemos una existencia también espiritual, social y necesitamos vivir en libertad. Somos alma y cuerpo.

La democracia se basa en que es el sistema que genera más felicidad al ser humano, al dotarlo de plena libertad y darle igualdad de oportunidades con unas leyes que obligan por igual a gobernantes y gobernados. El reto que sigue vigente y que planteó el presidente Caldera ante el Congreso de Estados Unidos es demostrar que, además de libertades, la democracia es el sistema que produce más bienestar económico. Así lo están demostrando Estados Unidos, Canadá y los países de Europa. Nada como la democracia, perfectible por supuesto, pero volviendo a Churchill, de todos los sistemas el menos malo. La lucha en Venezuela sigue siendo por rescatar la democracia. De todos y de cada uno depende. Venezuela será lo que nosotros queremos que sea…

@OscarArnal


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