August 15, 2022
¿Qué es un satélite geoestacionario y por qué son tan importantes?

El concepto de las órbitas geoestacionarias fue popularizado por el escritor de ficción Arthur C. Clarke en la década de 1940 como una forma popular de revolucionar las telecomunicaciones pero no fue hasta 1964 cuando se lanzó el primer satélite geoestacionario.

Para entenderlo mejor, una órbita geoestacionaria es una órbita terrestre muy alta que permite a los satélites coincidir con la rotación de la Tierra. Las órbitas geoestacionarias son visibles durante 24 horas desde la superficie terrestre y, como la posición es fija, pueden registrar los acontecimientos que sean de la Tierra desde su posición.

Eso sí, los satélites geoestacionarios requieren una precisión milimétrica para ser colocarlos en los lugares adecuados una vez que se lanzan, pero sirven para fines muy importantes. En este reportaje hablaremos de sus objetivos y de qué es exactamente un satélite geoestacionario.

¿Qué es un satélite geoestacionario?

Los satélites en órbita geoestacionaria (GEO) se colocan en una zona de la órbita terrestre a casi 36.000 km sobre la superficie. Esto los sitúa a miles de kilómetros por encima de los satélites de órbita más baja, que siguen estando muchas veces más altos que los aviones comerciales que vuelan a mayor altura.

Los satélites GEO poseen una propiedad única debido a la velocidad de su órbita y a su posicionamiento. Al orbitar en el mismo plano que el ecuador de la Tierra, completan sus órbitas en consonancia con nuestro planeta, por lo que hace que estos satélites parezcan estacionados en el cielo para aquellos que los observan.

Esto permite que las antenas parabólicas del planeta apunten al satélite en cuestión y puedan enviar o recibir señales de él, ya que los de telecomunicación o meteorológicos son los más comunes.

El primer satélite geoestacionario fue el Syncom 3, que se lanzó desde Kennedy Field en 1964. El lanzamiento de este satélite experimental permitió probar las comunicaciones y cubrir los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 para la televisión en directo. Originalmente, durante 1961, fue un programa exclusivo de la NASA y se convirtió en el primer satélite geoestacionario del mundo.

Actualmente hay 560 satélites de este tipo en órbita. Se calcula que podrían colocarse hasta 1800 satélites en órbita.

Usos de los satélites geoestacionarios

Los satélites geoestacionarios se utilizan en varios campos:

1. Comunicación: son ampliamente conocidos en este sector porque son visibles desde una amplia zona de la superficie terrestre. Se necesita una conexión constante o frecuente con el satélite, por lo que se necesita confiar en la posición de estos. 

De esta forma, las antenas parabólicas o receptores en tierra pueden apuntar a ellos sin tener que preocuparse por su movimiento desde la posición original.

2. Meteorología: los satélites meteorológicos geoestacionarios se utilizan para proporcionar imágenes infrarrojas de la superficie y la atmósfera de la Tierra. Pueden seguir posiciones fijas y controlar los cambios en el tiempo de forma precisa y contínua, lo que los hace muy útiles para vigilar los océanos y la progresión de las tormentas. 

Su altitud con respecto a la Tierra les proporciona las vistas con mayor longitud y amplias posibles de la faz de nuestro planeta.

3. Navegación: también ayudan a los sistemas de navegación por satélite, gracias a un sistema llamado GNSS y transmiten información a los satélites y estaciones que no son geoestacionarias. 

¿Cómo se lanzan los satélites geoestacionarios?

Ciertamente es un proceso bastante interesante, por lo incluimos en este reportaje. Los satélites geoestacionarios, cuando se lanzan, se dirigen hacia el este, hacia la órbita que coincide con la velocidad de rotación del ecuador. Este tipo de lanzamiento ayuda a que la fuerza de rotación de la Tierra dé un impulso al satélite.

Te dejamos el vídeo que tenéis por encima para que más o menos os hagáis una idea de cómo este proceso y su complejidad.

Lógicamente en este lanzamiento se tiene en cuenta que el lado este tenga agua o alguna zona desértica para que, en caso de fallo de los cohetes, éstos no caigan sobre ninguna zona poblada.

La mayoría de los vehículos que se lanzan a las órbitas estacionarias se lanzan primero directamente a una órbita de transferencia o intermedia gracias a la ayuda del vehículo. En esta zona de paso el motor proporciona la fuerza de propulsión para elevarlo a la órbita geoestacionaria, coincidiendo así con la rotación de la Tierra.

Mantenimiento y vida útil

Estos satélites de comunicación, pese a que una vez que se posicionan en la órbita geoestacionaria parece que el trabajo ya está hecho, existen fuerzas que actúan para alterar sus órbitas a lo largo del tiempo. Por ejemplo, la atracción gravitatoria del Sol y la Luna actúan como principales actores.

Con el objetivo de que cualquier movimiento pueda perjudicar su posición fija, se llenan con una gran cantidad de combustible extra que sirve para activar el motor y devolver al punto exacto el satélite. Estas correcciones periódicas se conocen como “mantenimiento de la estación”.

Ahora bien, cuando un satélite geoestacionario ha agotado por completo su combustible, su inclinación comenzará a crecer y comenzará a desplazarse en longitud y puede llegar a representar una amenaza para otros satélites geoestacionarios.

Es por esto que cuando van a llegar a este momento, se desplazan a una órbita un poco más alta planificada para evitar problemas mayores.

Ejemplos de satélites geoestacionarios

La base de datos de satélites de la UCS cuenta con 4.550 satélites conocidos. Esto incluye todas las órbitas y todo hasta los pequeños CubeSats, no sólo los satélites en GEO. De ellos, 560 figuran en la base de datos como GEO. 

Algunos ejemplos de satélites geoestacionarios (los más famosos) son los tres estadounidenses de la serie GOES (Geostationary Operational Environmental Satellite), los satélites indios INSAT, el japonés Himawari, el europeo Meteosat, el chino Fengyun y el ruso Elektro-L.

El Elektro-L es el primer satélite meteorológico ruso geoestacionario de nueva generación y fue lanzado en enero del año pasado. Aunque es cierto que ha pasado bastante desapercibido, sus imágenes de la Tierra a todo color han sido reproducidas por todos los medios de comunicación. 

Te dejamos con algunas imágenes de algunos de los satélites más conocidos, cada uno con unos colores diferentes ya que usan diferentes métodos de toma de imágenes.

También recientemente, en concreto el 1 de marzo de este año, se lanzó el llamado en Estados Unidos el GOES18, que proporcionará datos para la costa oeste de Estados Unidos, Alaska, Hawai, México, América Central y el Océano Pacífico. Se nutrirán de información muy importante relativa a la intensidad de huracanes y anticipación de tormentas eléctricas y tornados.

Por nuestra parte, la serie de satélites Meteosat son muy conocidos ya que continuamente los estamos viendo en todos los medios de comunicación y nos proporcionan información muy precisa sobre la previsión meteorológica.

Japón, por su lado, cuentan con la serie de satélites Himawari, que usan especialmente para el control de tsunamis, terremotos y tifones.

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