August 15, 2022
¿Qué aporta el primer bioplastificante cubano para producir cementos?

El aditivo creado en Villa Clara es un retardador biológico, y como tal es uno de los pocos de su tipo creados en el mundo Foto: Freddy Pérez Cabrera

Conocer que Cuba, como promedio, gasta anualmente entre uno y seis millones de dólares en la compra de aditivos para el hormigón empleado en la construcción, basta para saber las dimensiones del aporte de los científicos de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (uclv), creadores del cbq-vtc, primer bioplastificante cubano que constituye una nueva alternativa en la sustitución de importaciones de ese vital producto.

Fruto de la colaboración investigativa de tres centros científicos de la casa de altos estudios villaclareña, el Centro de Bioactivos Químicos (cbq), el Centro de Investigaciones y Desarrollo de Estructuras y Materiales (Cidem) y el Instituto de Biotecnología de las Plantas (ibp), el cbq-vtc (viscosificante, tensoactivo y controlador de la retracción) dota al hormigón de propiedades como la resistencia, la plasticidad y la laboreabilidad.

Acerca de las características del producto, el máster en Ciencias Robelio Ramos Méndez, ingeniero industrial y jefe de la Planta de Bioproductos perteneciente al cbq, reconoció que el referido aditivo es un bioplastificante fabricado mediante un proceso fermentativo, desarrollado como un producto retardador y reductor de agua, especialmente formulado para su uso en concretos. Tiene la propiedad de reducir la relación agua/cemento, mejorar la trabajabilidad y no promover importantes retardos ni tiempos de fraguado excesivos.

Posee, además, como principio activo, microorganismos obtenidos a partir de subproductos nacionales.

UNA IDEA NACIDA DE LA NECESIDAD

Los altos costos de importación de los aditivos, las conocidas restricciones financieras que tiene Cuba, así como el ritmo acelerado de los cambios tecnológicos en el sector de la construcción, sitúan a los aditivos para el hormigón como uno de los insumos de mayor valor e inestabilidad en el mercado mundial.

Fue en ese contexto que un grupo de investigadores del Cidem, el ibp y el cbq comenzaron a trabajar en la búsqueda de alternativas para sustituir las costosas importaciones de este tipo de producto, labor en la que contaron, como base, con investigaciones en las que participaba inicialmente el Instituto Finlay, según la doctora Zenaida Rodríguez Negrín, directora general del cbq y profesora titular de esa Universidad.

En 2015 comenzamos a realizar las pruebas necesarias hasta llegar a la dosificación exacta con una nueva tecnología, lo cual propició también el escalado en la producción, hasta llegar a alcanzar los 24 000 litros mensuales, que es la capacidad actual de la fábrica radicada en el Centro de Bioactivos Químicos.

Importantes también fueron las múltiples pruebas realizadas en diferentes laboratorios del país y en diversas obras constructivas en La Habana, Sancti Spíritus, Cienfuegos, Villa Clara y Matanzas, lo que permitió solicitar el respectivo documento de idoneidad técnica (Ditec) para validar su empleo en las construcciones cubanas, el cual, tras el éxito en las comprobaciones, resultó aprobado como el primer aditivo cubano en el año 2020.

¿QUÉ DISTINGUE AL BIOPLASTIFICANTE CBQ-VTC?

El aditivo creado en Villa Clara es un retardador biológico, y como tal es uno de los pocos de su tipo creados en el mundo, puesto que la mayoría de sus similares son químicos. Tiene la particularidad de que, en su elaboración, solo se emplean materias primas fabricadas aquí, lo cual rebaja los costos de producción.

Posee también la bondad de que toda la tecnología para su ejecución se concibió por los especialistas de la «Marta Abreu» de Las Villas, lo que permitirá, cuando las condiciones estén creadas, ampliar la capacidad productiva, que en estos momentos es de 24 000 litros mensuales, una cifra inferior a la demanda.

Sobre el tema, la doctora Zenaida Rodríguez explicó que la llegada de la pandemia, más las limitaciones con la materia prima, el transporte y la carencia de combustible, han impedido que el cbq-vtc llegue a todos los lugares del país que necesitan este producto, situación que deberá resolverse en la medida en que la economía del país se estabilice. El centro está en la disposición de transferir la tecnología a otras provincias.

Para tener una idea de la importancia del empleo de esta innovación, basta decir que solo la Empresa de Construcción y Montaje de Villa Clara adquirió, de 2020 a la fecha, unos

46 000 litros del referido aditivo, el que fue utilizado en la producción de los hormigones premezclados que produce la planta Chiqui Gómez, para diferentes obras de la provincia.

La experiencia de esta empresa ha sido un aporte importante en la introducción de los resultados de este bioplastificante, demostrando una vez más la vinculación universidad-empresa.

La incorporación del producto permitió reducir hasta un 15 % del agua de mezcla y un incremento de un 5 % en la resistencia del hormigón, lo cual confirma sus propiedades plastificantes; además de aumentar el tiempo de transportación en unos 20 minutos, lo cual permitió llegar a lugares más alejados del territorio sin daño alguno en el hormigón.

Otros datos que demuestran los beneficios de este producto netamente cubano es que, en cada metro cuadrado de hormigón producido, utilizando el

cbq-vtc, fue posible ahorrar nueve dólares, además de economizar entre 25 y 28 kilogramos de cemento, si lo comparamos con producciones no aditivas, refiere el ingeniero Robelio Ramos.

Igualmente, resuelve los problemas de sus antecesores, que eran muy diluidos, con altas dosis y afectación al costo del hormigón. El aditivo cumple, asimismo, con las normas cubanas 228-1:2005 y 271:2003, y su idoneidad técnica fue corroborada por las autoridades correspondientes del Ministerio de la Construcción.

A principios de 2021 se habían entregado al sector casi 100 000 litros, cantidad que permitió ahorrar un millón de pesos y sustituir 60 000 dólares en importaciones. El producto se introdujo por varias empresas constructoras en la fabricación de hormigón premezclado, bloques y prefabricados en general.

El prestigio del primer bioplastificante cubano de origen microbiano, utilizado en la producción de hormigón, le mereció en 2021 el premio nacional de la Academia de Ciencias de Cuba y el premio provincial de Innovación Tecnológica del Citma, lauros que los compromete aún más con la ciencia y la innovación en favor del desarrollo del país.

CBQ, PALADÍN DE LA CIENCIA CUBANA

El prestigio del Centro de Bioactivos Químicos de Villa Clara ha sido demostrado en sus más de 30 años de labor ininterrumpida en favor de la ciencia cubana.

Entre sus numerosas inventivas, de conjunto con el ibp, además del cbq-vtc figura el cbq-AgroG, destinado a la agricultura para aumentar los rendimientos en los cultivos de frijoles, arroz y aquellos productos cosechados de manera tapada, en proceso de registro en estos momentos.

De igual manera, allí se fomentan otras producciones que generan exportaciones y sustituyen importaciones, como derivados del propóleo y el ingrediente farmacéutico activo Furvina. A partir de este último se obtienen otros productos, tales como el Vitrofural, un inhibidor de la contaminación microbiana en medios de cultivo, dirigido a la producción de plantas in vitro y que sustituye el proceso de esterilización mediante autoclave.

Otro logro es la obtención del Furvinol, ungüento oftálmico para uso veterinario, producido por el Grupo Empresarial Labiofam, y el Dermofural, ungüento dermatológico para uso humano, registrado como fungicida y actualmente inmerso en el diseño de un ensayo clínico fase iii para evaluar su eficacia y seguridad en el tratamiento de infección bacteriana leve en úlceras del pie diabético, de conjunto con el Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos (Cencec), el hospital universitario Arnaldo Milián Castro, de la provincia de Villa Clara, y el cbq.

Una vez concluido este ensayo se procedería a la actualización del registro con una nueva indicación como antibacteriano, luego de la aprobación por la autoridad regulatoria de los medicamentos (Cecmed).

Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published.