August 17, 2022
Pedalazos  de solidaridad

En las cercanías del Malecón, en el Vedado, conozco a Rubén López. Luce igual que en fotografías: un tipo delgado, de 170 y tantos centímetros, barba canosa. Lleva un pantalón ajustado y un pulóver negro algo más ancho. En imágenes siempre se le ve con indumentaria deportiva y cerca de su bicicleta, en plena faena para superar retos personales, ensimismado en exprimir al máximo hasta el último átomo de energía. Aquí, en plena Habana, nadie le puede identificar todavía.

¿Quién es Rubén López? Un español de 44 años con especial talento para los deportes extremos y también para ayudar al prójimo, dos capacidades que aúna con absoluta eficacia. Hace apenas unos meses, en México, destrozó con su persistencia el desafío de realizar 60 horas de Non Stop en bicicleta fija. Por estos días planea superar dicho logro antes de finalizar el año en La Habana.

La modalidad de Non Stop radica esencialmente en no bajarse de la bicicleta ni siquiera para dormir. De hecho, durante el tiempo continuo de pedaleo no existe lugar al descanso. El atleta mantiene su posición sobre el asiento durante el tiempo previsto y solo detiene la marcha unos diez o 15 minutos cada siete horas aproximadamente para ir al baño y cambiarse de ropa.

¿Cómo puede un deportista afrontar semejante desafío? Rubén López tiene la clave: «Mucho entrenamiento, sacrificio y años de mentalización. El desgaste mental es superlativo».

Rubén comenzó a practicar deportes cuando tenía apenas 14 años. «Era velocista, algo que no tiene nada que ver con lo extremo ni las largas distancias, pero el mundo empresarial me llevó a poder visitar varios lugares del mundo y ver mucha necesidad, entonces como soy alguien muy impaciente, decidí crear un camino solidario a partir de una vertiente muy creativa, basada en retos extremos que llamaran la atención de los medios y eso desembocara en ayudas como vacunas, alimentos, libros, juguetes», cuenta el español.

Para sus retos, López mantiene una fuerte preparación física y sicológica que incluye una rigurosa alimentación, la cual define como básica durante la competición y complicada en la preparación. «Tengo la suerte de que para mí no es un esfuerzo regularme, pues no como salsas, ni azúcar ni ningún tipo de aditivos, todo es muy limpio, a la plancha, vegetales, legumbres», dice.

«Cuando salgo a entrenar no escucho música, mi cabeza está por horas enfocada en el reto, pues ayuda cuando estás ya en la batalla haber vivido tiempos de soledad, eso te permite retroalimentarte con cosas positivas. Obviamente uno pasa hambre, frío, dolores de piernas, incomodidades en las posiciones. Por mucho que hayas entrenado, en el momento se ven dificultades añadidas y que te suceden de improviso», explica Rubén López.

La primera ocasión en que intentó un récord de bicicleta, consiguió apenas 24 horas de pedaleo ininterrumpido, luego elevó el crono a 48 y la última plusmarca son las 60 logradas en México. En septiembre, en Argentina, prevé llegar hasta 72, prefacio del intento de 80 horas de Non Stop en Cuba.

«En Cuba queremos recaudar alimentos, un mínimo de 15 toneladas que van siempre destinadas a las familias más vulnerables. Eso intentamos y conseguimos gracias a empresas y amigos que cooperan. Si no cae un meteorito o sucede algo extraordinario, te doy mi palabra de que el 9 de noviembre a las 12 del día estaré encima de una bicicleta estática con un rodillo detrás para iniciar el desafío», revela.

Y concluye: «Queremos crear aquí una comunidad de gente solidaria. El reto sucederá en La Habana, en sitio aún por confirmar».





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