August 19, 2022
Ojalá, tras tanto tiempo y tanta espera…

El pasado 14 de junio, desde La Habana Vieja, Cecilia Izaguirre Gracia, mujer sorda con displasia de mama y osteoporosis generalizada, contó que desde 2004 sufre una filtración cada vez mayor en su casa. Ese año la Dirección Municipal de la Vivienda (DMV) hizo dictamen técnico, y Cecilia tramitó su caso en el Gobierno municipal. Dijeron que la visitarían y darían seguimiento. Nunca fueron.

En 2005 la filtración era mayor, un nuevo dictamen técnico y sin respuesta. Reparó como pudo, por sus medios. En 2010, ya era en todo el techo, y las tablas que aguantan el relleno en mal estado. En 2015, nuevo dictamen técnico, y no le dieron subsidio, ya el edificio era inhabitable. En 2016, desprendimiento del relleno. Lo reportó y dictamen técnico de peligro de derrumbe. Orden de albergue, indicaron demolición y le hicieron un expediente.

Todo seguía igual, y fue a Atención a la Población del Consejo de Estado. Y le informaron que su caso lo habían trasladado a la DMV, para que se tramitara y dieran respuesta. No la visitaron ni hubo seguimiento. De nuevo reparó por sus propios medios.  En 2017, otro dictamen técnico: desprendimiento de las tablas que soportan el relleno. Ni visita ni avance alguno por la DMV.

En 2021, al caer trozos de relleno, Cecilia y su hija fueron al Gobierno municipal. Las atendió la Directora de albergues y dijo que no había capacidades en estos, sugirió que vieran a la subdirectora de la DMV, quien les indicó que antes debía hacerse un dictamen técnico, el cual debía entregarse al Departamento de Restauración. Allí les orientaron que primero debían informar al delegado de la circunscripción. Al no poder verlo, fueron a la Dirección de Inspección, Control Urbano y Vivienda (Dicuv) de la Oficina del Historiador de la Ciudad, donde las atendieron. Y esperaron por las entidades a las que la Dicuv había enviado una planilla para que respondieran, pues esa vivienda no admite más reparaciones.

«Las maderas que soportaban el relleno ya se cayeron, decía. Las vigas… llenas de comején y podridas… El pasado 14 de abril hubo desprendimiento del relleno de la mayor parte del techo. Mi hija llamó al Puesto de Mando. Fueron a mi casa los arquitectos e hicieron un dictamen técnico. Fuimos a la DMV y la jefa de Albergues nos dijo otra vez que no hay donde situarnos. ¿Qué hago con la orden de albergue urgente que me dieron?».

Y responden Yudit Nápoles La O, directora municipal de la Vivienda, y Carmen Negret Cárdenas, jefa de su Departamento de Atención a la Población, que Cecilia cuenta con un expediente de anuencia de albergue desde 2016, y se ha visitado en múltiples ocasiones por especialistas del grupo de Diagnóstico y Emergencias, quienes en los dictámenes técnicos han dispuesto que el estado técnico es de regular a mal, inhabitable y reparable por reparación mayor.

Añaden que con las intensas lluvias del 3 de junio se visitaron por un equipo de trabajo encabezado por la Directora de la DMV: se evaluaron las acciones constructivas pertinentes, se realizó la tarea técnica y se demandaron los recursos necesarios. Y se determinó la demolición de la cubierta de viga y tablazón afectada y cambio por cubierta ligera para Cecilia y otras viviendas colindantes de la ciudadela, acción que debía iniciarse el 25 de junio.

Y concluyen con un párrafo demasiado largo y atropellado:

«Sin ánimo de minimizar el efecto que causa en las personas afectadas la dilación de las acciones de conservación que requieren los inmuebles que habitan; bien por causas objetivas que transitan por el presupuesto limitado con que cuenta una unidad presupuestada y que responde a un plan que se nutre del banco de problemas que conforman los consejos populares atendiendo a un orden de prioridad que pretende proteger a las personas más vulnerables y los casos más críticos teniendo en cuenta el estado técnico constructivo del inmueble en cuestión; así como limitaciones en la obtención de los recursos materiales que se requieren, entendemos que es muy perceptible en nuestro municipio dado el envejecimiento del fondo habitacional y aumento sostenido de su deterioro; resulta necesario minimizar las causas subjetivas que pudieran estar agudizando problemáticas habitacionales que aquejan a nuestra población y accionar como verdaderos servidores públicos fomentando un esquema de trabajo que sistemáticamente coloque en primer lugar al ciudadano».

La carta de respuesta, fechada el 22 de junio, la recibimos en Juventud Rebelde el 11 de julio. Ojalá hayan iniciado los trabajos el 25 de junio, luego de tanta espera y desgastes por parte de la pobre Cecilia.

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