August 11, 2022
Los Pumas

SANTIAGO DEL ESTERO.– Anduvieron por todos lados con camisetas de su selección. También llevaban alguna que otra bandera, por las dudas. No fuera cosa de que una buena imagen turística no quedara registrada con el pabellón azul de la equis blanca. Mejor aun: alguno vestía kilt, y boina. Los hinchas que vinieron a la Argentina a mirar los tres test matches del Cardo contra los Pumas, lejos de querer pasar inadvertidos, se movieron orgullosos mostrando su condición de escoceses.

Y disfrutaron. En cantidad. Están cerrando un viaje de tres semanas, organizado por agencias de turismo, y pasaron por Jujuy (les cuesta pronunciar ese nombre), Salta, Tucumán, Cataratas del Iguazú, Santiago del Estero. Y Buenos Aires, claro. Y en ese tiempo construyeron su impresión de la Argentina, donde les sacaron “un millón de fotos” y hasta los confundieron con los jugadores escoceses que este sábado se enfrentaron por tercera y última vez con el equipo de la UAR.

Antes del vibrante 34-31 que decidió la serie en favor de los Pumas en el estadio Madre de Ciudades, varios de los hinchas/turistas contaron a LA NACION qué recogieron en el país luego de recorrer miles de kilómetros sobre el Atlántico y al cubrir otros miles en el norte argentino.

Compacto de los Pumas 34 vs. Escocia 31

“Es mi primera vez en la Argentina. Esperábamos cosas buenas, pero es aun mejor que lo que esperábamos. Maravilloso, maravilloso país. La gente ha sido muy amigable. Ahora casi no queremos volver a casa”, se complació Ron Campbell, que sin que se lo hubiera pedido habló pausadamente, como para facilitar la comprensión de su inglés. Su empatía se corresponde con lo que fue encontrando en la visita: “Lo que más me gustó es la calidez de la gente. Hay lindos colores, ciudades y paisajes; buena comida, buen vino. Pero mis recuerdos van a ser sobre todo de la gente argentina”, añadió en el hotel donde se alojó, frente a la plaza Libertad, con su kilt verde y azul. A cuadros, por supuesto.

En tres semanas de permanencia, tiene que haber alguna cosa que no le haya gustado. “Eehh, es una pregunta difícil… No puedo responder. El tamaño del país hace difícil viajar, pero los traslados estuvieron bien. Los vuelos, los ómnibus, los colectivos no han sido un problema. Pero el traslado entre ciudades es la única cosa que yo diría… No es un aspecto negativo, tampoco, porque vimos escenarios encantadores en la ruta”, concluyó Ron, a punto de ir a almorzar antes de concurrir al Madre de Ciudades para la gran cita.

En su grupo de seis integrantes estaba Ian, también enfundado en la camiseta del Cardo. “Nuestro viaje ha sido fantástico. Estuvimos en todos los partidos y en cada lugar hemos sido muy bienvenidos. Estuvimos en los clubes locales de rugby, también siendo muy, muy bienvenidos. Es mi mejor experiencia en un viaje de rugby”, se complació antes de la foto colectiva en la recepción del hotel.

Lindsay (de blanco), Robert (segundo desde la derecha) y otros ocho simpatizantes están disfrutando a raudales en la Argentina.

Lindsay (de blanco), Robert (segundo desde la derecha) y otros ocho simpatizantes están disfrutando a raudales en la Argentina.gentileza

El rugby los trajo a la Argentina, pero los partidos consumieron apenas 250 minutos en una estadía de tres semanas. El turismo fue una porción sustancial del viaje, y vaya si aprovecharon la venida. “Estoy disfrutando mi estadía, es brillante. La gente es fantástica, los sabores son impresionantes, hermoso país. Llegamos a Buenos Aires y estuvimos en Jujuy, Tilcara, Salta, Cataratas del Iguazú…”, contó Lindsay con un fervor y una buena onda desbordantes. “Siempre quisimos ver la Argentina. ¡Ha sido espectacular!”, celebró.

La pelirroja fue una de los más entusiastas cuando se le propuso a su grupo de 11 miembros entonar el himno de Escocia, delante de la barra del hotel, ante miradas curiosas. Y no dudó cuando tuvo que mencionar lo mejor y lo peor de la estadía en el país. “Me encantó Salinas Grandes; Santiago es tremenda. Y lo que menos me gustó, los baños. ¡Son terribles!”, concluyó, con tanta simpatía que no parecía estar hablando de un defecto.

Orgullosos de Escocia

El grupo más numeroso entona la canción que identifica a su patria.

Robert, un compañero de viaje en el contingente liderado localmente por la rosarina Andrea Carenzo, que facilitó el acceso a los extranjeros, definitivamente tuvo algo por lamentar: “Estamos llegando al final de nuestro tour de tres semanas”, pronunció, también despacio y claro. O sea, empático. “Hay un montón de cosas que disfrutamos. Primeramente, la cordialidad de todos. Fue un tiempo fantástico, no sólo en Buenos Aires, sino también en las encantadoras ciudades del norte. Los test matches en Jujuy, Salta y Santiago del Estero fueron para nosotros una gran forma de viajar por el norte de la Argentina. Nos gustaría regresar para volver a visitar esos lugares. Fue una estadía maravillosa, maravillosa”, sostuvo.

Como buen británico, es capaz de mencionar falencias ajenas con todo tacto, de forma que suenan suaves, nunca agresivamente para el interlocutor. “Nada fue negativo ni dejamos de disfrutarlo. Lo único que apena es que se ve un montón de lugares pobres, y lamentamos mucho eso y cosas como la inflación. Por otro lado, disfrutamos mucho diferentes partes del país, y los clubes de rugby, y los test matches… Fue un disfrute enorme. Es muy difícil decir un momento favorito. Hay muchos grandes momentos”, afirmó Robert, que a pesar de haber visto de cerca una magnitud de pobreza que no existe en su Escocia quedó encantado con la experiencia local. “La razón principal por la que vinimos fue mirar los tres test matches. Al mismo tiempo existía la oportunidad de ver una parte del mundo que no necesariamente habríamos elegido visitar. Y eso no implica algo negativo para la Argentina. De hecho, ésa fue una de las grandes atracciones: no solamente visitar las grandes ciudades, sino también conocer todas esas partes diferentes. Ha sido espectacular. Y otro punto positivo: toda la gente que vimos estaba orgullosa de ser argentina”, concluyó, feliz de lo vivido durante veinte días.

Tal era la sensibilidad de Robert para con los lugareños que, más allá del deseo de que ganara Escocia, quería “un partido emocionante, lleno de tries”, porque “para los habitantes de Santiago del Estero éste es un día culminante”. Y estaba bien informado el hombre: “Ésta es la primera vez que los Pumas juegan en la ciudad, así que espero ver el ambiente. Imagino que será increíblemente excitante. Va a ser realmente espectacular”, confió.

Los visitantes británicos estuvieron diseminados por el estadio Madre de Ciudades; más allá de que Escocia perdió sobre el final un partido que ganaba con claridad, gozaron de un muy buen espectáculo.

Los visitantes británicos estuvieron diseminados por el estadio Madre de Ciudades; más allá de que Escocia perdió sobre el final un partido que ganaba con claridad, gozaron de un muy buen espectáculo.LA NACION/Fernando Font

En efecto, lo fue. Hubo gaitas en la ejecución de la canción patria escocesa, fervor y una intérprete profesional en la del Himno Nacional Argentino, danzas folklóricas con decenas de bailarines bien ataviados en el descanso entre tiempos, un video de reconocimiento al Puma de Bronce santiagueño Juan Manuel Leguizamón y la copa levantada por otro autóctono, Facundo Isa, a quien se la cedió el capitán de los Pumas, Pablo Matera. Y también un electrizante final de partido, con un try y su conversión de Emiliano Boffelli en las últimas dos acciones para que se diera vuelta el resultado y Santiago del Estero tuviera un motivo de fiesta hasta altas horas.

No fue el desenlace que anhelaban Ron, Ian, Lindsay y Robert, pero ellos ya tenían su victoria en la serie: la larga visita a la Argentina les dejó mucho más por celebrar que por lamentar.

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