August 15, 2022

Juanma Moreno ya es, oficialmente, presidente de la Junta de Andalucía. La mayoría absolutísima que logró el Partido Popular el pasado 19 de junio ha investido este jueves a Moreno, que afronta ya su segundo mandato al frente del Gobierno andaluz, pero con diferencias muy notables respecto a la anterior legislatura. Para empezar porque por primera vez el PP va a gobernar habiendo ganado las elecciones -en 2018 sacó los peores resultados de su historia- y porque no va a necesitar en estos cuatro años que ahora comienzan el apoyo de ningún otro grupo político para sacar adelante sus leyes.

Con 58 votos a favor, 37 en contra y 13 abstenciones -de Vox-, el presidente del Parlamento, Jesús Aguirre ha declarado solemnemente elegido a Juanma Moreno como presidente de la comunidad, un cargo del que tomará posesión este sábado en el Palacio de San Telmo.

Una década después de que Javier Arenas ganase las elecciones pero no consiguiese gobernar, el PP se ha sacado la espina que tenía clavado en lo más hondo y afronta ahora una legislatura en la que, como en los mejores tiempos del PSOE, en el Parlamento habrá una fuerza hegemónica que no tendrá necesidad de pactar, salvo en contadas excepciones, y que podrá aplicar, también por vez primera, su programa político sin concesiones ni vetos de socios externos.

El entusiasmo entre las filas del PP se dejó notar en una larga ovación, primero dentro del propio salón de plenos, con los diputados populares puestos en pie, y luego en el patio principal del Parlamento, donde los selfies con el flamante presidente se multiplicaron.

Las primeras palabras de Moreno tras su elección fueron para destacar la “lección política” que, a su juicio, se ha dado al resto del país, con “un clima de serenidad y sensatez” que no es fácil de encontrar, ha apuntado, en otros parlamentos. En definitiva, “un ejemplo de política útil y educada que debemos exportar al resto de España”.

Atrás quedan las negociaciones de hace tres años y medio, por un lado con Ciudadanos y, por otro, con Vox -éstas bastante más complicadas- para poder garantizar una suma de escaños suficiente para superar el examen de la investidura.

Pese a eso, Moreno se ha esforzado -ya desde el mismo domingo de las elecciones- en disimular esa mayoría absoluta para evitar el efecto San Telmo, la desconexión con la sociedad, hasta el punto de que el PP ha proscrito el término de mayoría absoluta, sustituyéndolo por “mayoría suficiente” o “nueva mayoría”.

Esta nueva legislatura, la primera del PP gobernando en solitario, debe ser la “del diálogo”, según ha repetido hasta la saciedad el flamante presidente andaluz, que ha renegado de cualquier tentación de aplicar el “rodillo” de sus 58 diputados y ha anunciado que va a intentar llegar a pactos con todos los grupos políticos, algo en lo que ha insistido en estos dos días en los que se ha prolongado el debate de investidura en el Hospital de las Cinco Llagas.

En esta idea ha abundado el portavoz parlamentario del PP, Toni Martín, que ha reconocido que la mayoría aplastante ha superado “nuestras propias expectativas“, al tiempo que se ha comprometido a gestionar esa mayoría con sensatez.

La receta de Feijóo

En estas 48 horas, Moreno ha dado numerosas pistas de lo que va a ser su acción de gobierno en los próximos cuatro años. En lo económico, y así lo anunció en su discurso de este miércoles, va a ensayar en Andalucía la fórmula que prescribe Alberto Núñez Feijóo para afrontar la crisis de la inflación, con medidas como la deflactación de los salarios respecto al IRPF, una de las propuestas estrella del presidente nacional del PP, o una rebaja fiscal, con eliminación de tributos como el canon del agua, que supondrá un impacto de 260 millones de euros solo en 2023 y hasta 600 millones en cuatro años.

En lo político, reforzar su apuesta por los servicios públicos esenciales -sanidad, educación y dependencia- e insistir en banderas que ha enarbolado ya en estos tres años y medio, como la igualdad, la lucha contra la violencia de género o la defensa de lo andaluz. Precisamente, el andalucismo, el “sentimiento andaluz” como lo ha definido Moreno, será santo y seña de su gobierno.

Pero, además, Moreno ya ha avanzado su voluntad de marcar distancias con Vox, pese a los guiños y gestos de complicidad de Vox y de su portavoz, Macarena Olona, que llegaron hasta la abstención a la hora de la votación del candidato.

Los catorce parlamentarios de Vox se han abstenido siguiendo la línea marcada previamente por Olona durante el debate, en el que ha manifestado una y otra vez que Moreno podría contar “con nuestra ayuda” en determinadas materias y, eso sí, con algunas condiciones. Una abstención que Olona adornó con el calificativo de “afectuosa”.

La estrategia del partido de Santiago Abascal pasa por buscar con posibles acuerdos con el PP el protagonismo que no pudieron conseguir en las urnas el pasado 19 de junio, salvar la irrelevancia a la que los comicios lo han condenado y la abstención ha sido el gesto más evidente.

Sobre todo después de que en la campaña electoral, Olona insistiese por activa y por pasiva en que no iba a otorgar ni uno solo de sus votos al PP a menos que Vox formase parte del ejecutivo.

Antes de pedir el voto a los diputados, Juanma Moreno ya adelantó que se inicia ahora “un tiempo nuevo” con una “nueva mayoría que refleje la voluntad de un pueblo que quiere serenidad y estabilidad, seguir avanzando”. Se felicitó, asimismo, por haber logrado agilizar los plazos y que en un mes Andalucía pueda tener gobierno.

Desde el mismo momento en el que se forme el gobierno, el lunes, se empezará ya a trabajar en lo que el ya presidente electo ha bautizado como Alianza por Andalucía. Cumpliendo el plan que habían trazado, el objetivo es que los presupuestos puedan estar aprobados antes de que termine el año.

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