August 15, 2022
  • El IPC español alcanzó máximos de 37 años al colocarse en 10.2% durante el mes de junio, la subida estuvo encabezada por los precios de la gasolina y de los alimentos.
  • Por su parte, la inflación subyacente (excluye alimentos y combustible) se colocó en 5.5% y hace temer a los economistas que los precios altos se han incrustado.
  • Paralelamente, el poder adquisitivo de los españoles ya presenta una pérdida del 16% y dentro de Europa solo los griegos están peor.

La inflación en España llegó a la mayor subida que se haya reportado desde 1985 y alcanzó los dos dígitos durante el mes de junio. Los principales impulsores del IPC habrían sido los incrementos de los alimentos y de la gasolina, según datos oficiales del INE.

De acuerdo al informe publicado este miércoles (29 de junio) el índice de precios al consumidor alcanzó el 10.2%. Se trata de un incremento considerable en comparación con los números de mayo, cuando los precios se alzaron hasta el 8.7%.

Es de destacar que los números de mayo fueron decepcionantes, pues el mes anterior la inflación (abril: 8.3%) bajó con respecto a marzo, cuando se había alcanzado el mayor tope desde mediados de la década de 1980, con 9.8%. Es decir, el IPC en mayo eliminó la creencia de que se había llegado a un pico a partir del cual retrocederían los precios.

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Gasolina y alimentos impulsaron la inflación en España

Aunque la mayoría de los productos y servicios tienen incrementos importantes en comparación con el año anterior, la gasolina y los alimentos fueron los principales. En ese sentido, la inflación en España tocó los mayores puntos registrados desde hace casi 40 años y los precios de los commodities se cuentan entre la principal fuerza negativa para el bolsillo de los trabajadores.

El incremento de la gasolina ha sido tal que la subvención del gobierno de 20 céntimos prácticamente pasa desapercibida. Los alimentos y las bebidas no alcohólicas no se quedaron atrás en los aumentos durante junio. Una realidad similar, aunque en menor magnitud, se vivió en los precios de los hoteles, restaurantes y otros establecimientos.

Estos números son el reflejo de los casi dos puntos porcentuales de variación de los precios de la canasta entre mayo y junio. Los precios de la gasolina se cuentan entre los principales dolores de cabeza para los presupuestos familiares. Desde hace dos meses han alcanzado un ritmo de incremento despiadado. Los trayectos diarios se convierten en una difícil carga con los altos históricos de los carburantes.

De este modo, la inflación en España es, en gran medida, la inflación en la gasolina. Durante la jornada de este miércoles, el precio por litro de 95 octanos alcanzó los €2.128 euros. Se trata de una cifra no muy lejana al máximo histórico de €2.152 alcanzado recientemente. La magnitud de la subida ha obligado al Estado a prorrogar la subvención de 20 céntimos que regía hasta el 30 de junio. La misma estará vigente hasta finales de año.

La inflación en España alcanzó pico de 37 años
Por primera vez desde 1985, el índice de precios al consumidor en España alcanzó dos dígitos. Este 29 de junio, el INE publicó los números del mes, los cuales llegaron al 10.2% y la inflación subyacente o de núcleo alcanzó la cifra de 5.5%. Mientras tanto, el poder adquisitivo bajo hasta -16%. Imagen: Businessinsider.es

La subida tiene tintes generalizados

Pero el asunto de los precios, ya de por sí doloroso para los hogares, parece contar con el temible presagio de que las subidas se han incrustado. El incremento de los precios del combustible y de los alimentos habría contagiado otros sectores que comúnmente son de poca volatilidad.

Esos productos estarían experimentando subidas no acordes a sus naturalezas y podrían permanecer largo tiempo en las alturas. El medidor de esos precios o inflación subyacente (de núcleo) también experimento un preocupante estirón. Esté índice, durante junio, se colocó en 5.5%, lo que representa la mayor escalada desde 1993.

La inflación subyacente en España, como en cualquier otro país, tiende a ser la más estable. Pero el crecimiento de ahora hace que la situación se torne alarmante. Durante el mes de mayo, la misma se ubicaba en 4.9% y en enero se encontraba en los niveles de 2012. El contagio del incremento de los precios generalmente es el resultado de una economía que se prepara para duros períodos de inflación.

La subida de los precios del combustible, al no tener un final a la vista, hace que los comercios se preparen para un camino prolongado. Los proveedores, los intermediarios y, al final del camino, los productos y servicios se incrustan, lo que obliga a las familias a tomar medidas para mantenerse en medio de altos precios. Ahora, los hogares españoles intentan recortar, aunque los gastos sean mayores por menos productos.

Precios de la gasolina hacen la vida difícil a los presupuestos españoles
El precio de los carburantes es uno de los principales impulsores, junto con el de los alimentos, de la subida del IPC. Para este 29 de junio, el precio de la gasolina de 95 octanos alcanzó los €2.128 euros por litro. Los 20 céntimos de subsidio cada vez se notan menos en el costo final de la recarga del tanque. Imagen: Ondacero.es

Las medidas para la recuperación

Pero si algo es peligroso para salir de la inflación, son las medidas de los bancos centrales. Se trata de una cirugía sin anestesia contra la economía de los países y en la que los principales afectados son los hogares. El desempleo tiende a subir y el crecimiento económico entra en contracción. En casos extremos, la situación lleva a la recesión.

La medida del banco central para bajar el IPC, es el incremento de los tipos. Con ello, los préstamos se hacen más costoso y las empresas, que basan su producción en el crédito, optan por bajar la solicitud de dinero. Esto lleva a que se recorten las plantillas y aumente el desempleo. La cadena continúa con una drástica disminución del consumo minorista, que a su vez baja los márgenes de ganancias de las empresas y afecta la imagen financiera.

En España, la inflación está en una racha difícil de bajar, por lo que el banco central está acoplando la subida de tipos. Pese a que la seguidilla de eventos descrita en el párrafo de arriba parece larga, un mal movimiento del banco central podría desencadenarla y la economía se vería envuelta antes de poder reaccionar.

En el Reino Unido, se vive una situación un tanto más angustiante con los precios. En ese país, la inflación alcanzó el 9.1% en mayo y las autoridades esperan que para finales de año haya superado sin problemas el 11%. El costo de la vida se ha disparado y muchos analistas temen sobre una posible crisis en la seguridad alimentaria, sobre todo entre las capas con menores salarios.

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¿Cuándo retrocederá la inflación en España?

La principal pregunta (y anhelo) de los españoles tiene que ver con la desaceleración de la tendencia de los precios de la canasta. Aunque son muchos los factores que han provocado la subida desbocada de los precios, existe uno que tienen la capacidad de inflar y desinflar: la guerra en Ucrania.

“El shock de precios está durando más de lo previsto, pero sigue motivado por factores coyunturales: no se trata de un cambio estructural respecto al ciclo anterior, cuando estábamos preocupados por la deflación”

Desde que iniciaron las hostilidades en febrero, los precios de las commodities se dispararon, lo que empeoró la situación existente con la oferta de crudo. El resultado directo se comenzó a sentir a la hora de llenar los tanques de combustible de los coches. La crisis ucraniana fue el golpe de gracia para la inflación en España.

Teniendo eso en cuenta, es de suponer que los precios retrocederán solo cuando el problema ucraniano se estabilice. También depende de que la OPEP se decida a bombear más petróleo. Tanto el final de la guerra como el aumento de la producción del cartel petrolero no están a la vista en el corto plazo. Sin embargo, podrían producirse avances moderados en ambos terrenos que aliviarían la presión de los precios.

A ese punto se podría llegar para finales de año, de acuerdo a analistas de importantes medios de comunicación. “El shock de precios está durando más de lo previsto, pero sigue motivado por factores coyunturales: no se trata de un cambio estructural respecto al ciclo anterior, cuando estábamos preocupados por la deflación”, expresó el economista Santiago Martínez, consultado por El País.

Así va la pérdida del poder adquisitivo

Para el economista Santiago Niño Becerra, la inflación de dos dígitos es una “exageración”. No obstante, considera que eso no es lo más bajo de la economía española actual. “[Lo] peor es que la [inflación] subyacente esté en 5.5%. De ahí las estimaciones de pérdida del poder adquisitivo del 16% tomando el salario moda”, escribió en su cuenta de Twitter.

Pero en las expectativas del retroceso de la inflación, el economista coincide con las afirmaciones de El País. Considera que para otoño se podría alcanzar un pico en los precios. Pese a ello, no habla de una caída pronunciada, sino de una “inflación que desciende suavemente”.

Hace menos de un mes, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) también dio su veredicto. Afirmaron que en 2022 la inflación cerraría en 8.1% en España. Además, la organización recortó 1.4 puntos de crecimiento al PIB.

La pérdida del poder adquisitivo de los españoles es de tales magnitudes, que en Europa solo los griegos tienen peores números. El paquete de emergencia del gobierno podría ser de ayuda, pero no lo suficiente como para mejorar notablemente la capacidad de compra de los hogares.

Las afirmaciones positivas de la ministra Calviño parecen quedar en agua de borrajas
Para la ministra de Economía, Nadia Calviño, España es uno de los países donde menos se sienten los efectos de la guerra en Ucrania. A su juicio, las medidas estatales crearon un colchón que permitió a la población no sentir toda la crudeza de la subida de los precios. Imagen: Antena3.com

Se desmorona la fortaleza de Calviño

El incremento de la inflación, cuyo motor principal es el precio de alimentos y gasolina, tiene a la guerra en Ucrania como su principal impulsor. La pérdida del 16% del poder adquisitivo de los españoles, una inflación subyacente del 5.5% y un IPC de dos dígitos parecen números convincentes de que la economía está en una mala situación.

La fortaleza de la que hacía gala la vicepresidenta primera del Gobierno y Ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, parece derrumbarse. Durante la reciente sesión de control al Ejecutivo en el Congreso de diputados, Calviño declaró que España es uno de los países menos afectados por la guerra en Ucrania.

Todos los datos confirman que España es el país menos expuesto al impacto de la guerra”, manifestó y agregó que “gracias a las medidas adoptadas hemos podido amortiguar el impacto negativo sobre los precios”.

Las relaciones con Argelia han permitido que España tenga una fuente segura de gas, recalcó. “Esa es nuestra fortaleza” añadió refiriéndose a la presión que ejerció la UE sobre el país norteafricano durante el impasse con Madrid. Pero los datos de este 29 de junio parecen ir en dirección opuesta a las palabras de la funcionaria.

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