October 4, 2022

Así como la película se llamó Un día de furia, el miércoles pudo llamarse Un día de oposición. En efecto, para todos los que estamos duro y dale con que la oposición no existe, que la oposición es una mierda, que está aplastada por el Presidente, que está hundida en la corrupción, que no atina a balbucear nada, por segunda vez en el año nos calla la boca. Primero con la reforma eléctrica y ahora con el plan de militarización del presidente López Obrador y propuesto por el líder del PRI. Bien por esos callones.

No debió ser sencillo para los senadores del PAN, PRI, PRD y MC resistir las amenazas, ofrecimientos y presiones que el gobierno desplegó de manera descarada en estos días. La batalla da cohesión, genera unidad, y eso lo han sentido ya los opositores en el Senado. Tienen con qué guerrear, y tienen apoyo: la gente que les ha estado reclamando acciones ha sabido también aplaudirles y reconocerles el valor de enfrentar una maquinaria autoritaria, despótica y amenazante que es en lo que se ha convertido el gobierno en estos días.

Deben ser días felices en la oposición. Resistieron y triunfaron. El gobierno y sus esquiroles tuvieron que retroceder, lo cual ha de haber puesto al Presidente de un pésimo humor. La oposición debe aprovechar este momento en que está unida y cohesionada, en que tiene fuerza y reconocimiento para hacer planes, elaborar un discurso inmediato de fortaleza y ánimo hacia la ciudadanía, tirar a la basura la falsedad de los sociedadcivilistas e invitar a la ciudadanía a hacer de los partidos instrumentos de política activa con miras a las elecciones que vienen. No pueden desperdiciar esta oportunidad de ánimo y reconocimiento.

Por otro lado, estos deben ser días de preocupación para los operadores de López Obrador. También para ellos es la segunda vez en el año que se quedan sin nada que entregarle de resultados al jefe. Para que no les pasara los mismo, apretaron las tuercas sobre el señor Alito, a quien acusaron de ser corrupto para finalmente corromperlo y quedarse con su apoyo. El líder priista obedeció, se inmoló ante el poder presidencial y ofreció a su bancada y a su partido. Si era posible más descrédito, el señor Alito lo consiguió y siguió el camino de la decadencia que, como bien se sabe, no tiene límite. Todo se veía como un asunto entre los priistas, un pleito entre ellos y quién correría la suerte del líder, quién no resistiría la oferta o la amenaza, o las dos juntas. La sorpresa vino del PAN. De pronto apareció Mario Delgado con la cabeza en charola de un panista. Un verdadero don nadie. Sin mayor historia que la de aceptar moches y participar en fiestas con prostitutas. Así llegó a ser senador y, ya motivado con eso de la prostitución, pues vendió su amor, como dice la canción. En los panistas que se han pasado a Morena el ejercicio es el mismo que hizo el yucateco Paz, solamente ha variado el precio y las aficiones personales.

Se armó la hecatombe con la adquisición del panista ¿Quién seguiría? ¿Resistirían todos? Y sí, resistieron.

Quedan unos cuantos días para entrar de nuevo en la discusión del plan de militarización del PRIMor. Serán días efervescentes para la política nacional, días de discusión pública y deliberación legislativa. Como debe ser en una democracia. Por lo pronto, hay que felicitar a la oposición y felicitarse por tenerla.

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