September 29, 2022
El Sevilla se aprieta el cinturón

La batalla accionarial del Sevilla sigue tan vigente hoy como hace unos cinco años, cuando la entrada en escena de una tercera pata (inversor extranjero) elevó el precio de las acciones y colocó la pelea entre dos facciones en todo lo alto. Tras frustrase la venta global de los grandes accionistas, cada parte ha ido adquiriendo un mayor número de acciones, con el objetivo de obtener el control del Sevilla. De momento, la parte del grupo del actual presidente, Pepe Castro, tiene la sartén por el mango. Ganan (junto a los accionistas minoritarios) ligeramente en número de acciones (habrá que ver las fuerzas en la próxima Junta), pero es que además el Gran Pacto entre ambas partes, por ocho años, firmado en 2019, no lo puede dinamitar José María del Nido Benavente, aunque lo siga intentando por la vía judicial.

Todo esto nos lleva a un punto del acuerdo donde se acordaba meter en los estatutos la retribución anual del Consejo de Administración. Y no sólo eso, sino que la misma estuviera dotada con el 1% de los ingresos anuales del Sevilla, nada que ver con que si en el ejercicio la entidad arroja beneficios, que bien podría indicar el bueno o mal desempeño de sus dirigentes. Donde sí inciden los balances del club es a la hora de repartir dividendos, la otra gran partida de accionistas con hasta cerca de 25.000 acciones, como tiene el expresidente Del Nido (aunque ahora su hijo mayor las represente por dicho Pacto en el Consejo), donde se han llegado a pagar en un buen año económico hasta 44 euros por acción. Incluso un año el Sevilla utilizó fondos propios para elevar el reparto.

Eso se ha terminado en las dos últimas temporadas, donde el Sevilla, a falta de la oficialidad en las cuentas que se cerraron el 30 de junio y que se conocerán públicamente en la próxima Junta General de Accionistas, va a arrojar un déficit terrible. El primer año (2020-21) fue de 41 millones; en la pasada campaña (21-22), el agujero se acerca a los 20. Y eso que se contabilizaron dos ventas antes de cerrar el ejercicio, como Diego Carlos (33) y Pozo (3). Por eso mismo este año no habrá dividendos y la premisa del director deportivo en verano fue no gastar por encima de lo ingresado. La salida de Koundé permitió reforzar el equipo hasta un punto. El resto de ha guardado como se ha podido. Es hora de apretarse el cinturón. Y el posible finiquito de Lopetegui, en caso de despido, también sobrevuela la cabeza de unos dirigentes que se han comido en dos años los fondos propios de un club ya económicamente inestable.

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