August 11, 2022
El Foro de Sao Paulo es una trinchera de lucha perenne contra el capital

El pensamiento de Fidel hizo entender la articulación de la unidad dentro de la diversidad, afirmó Mónica Valente. Foto: José Manuel Correa

El Foro de Sao Paulo (FSP), en esta coyuntura pospandemia, trabaja por lograr cambiar la correlación de fuerzas para una región de las Américas más soberana e integrada.

Así lo explicó a Granma la brasileña Mónica Valente, secretaria ejecutiva de la organización, creada por idea de los líderes Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva, en 1990, e integrada por las fuerzas de la izquierda, agrupadas en un centenar de formaciones como movimientos sociales, sindicatos, partidos políticos y otras afines.

En sus 32 años de construcción, el FSP ha vivido tres etapas, dijo.

Un primer momento, en contra del neoliberalismo que se trató de implantar luego de dos décadas de dictaduras militares en el continente, y de un resurgimiento de los procesos electorales para imponer gobernantes aliados al imperialismo.

«Nos articulamos en una lucha común, por la solidaridad entre los pueblos, para obtener garantías sociales de los gobiernos de turno, y fuimos construyendo un tipo de reflexión que nos ayudó mucho para ir cambiando la correlación de fuerzas en América Latina, y lograr que vencieran gobiernos antineoliberales», argumentó la también dirigente del Partido de los Trabajadores de Brasil.

La segunda etapa se caracterizó por una ola progresista, con gobernantes en el poder que iniciaron la vía articuladora y soberana de procesos alternativos alejados del capitalismo y de sus corrientes mercantilistas, como es el caso de la Revolución Bolivariana de Venezuela, la Ciudadana de Ecuador, el Estado Plurinacional de Bolivia y el Sandinismo en Nicaragua.

El FSP protagonizó una lucha para impedir que se impusiera el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) como forma de dominación imperial y colonización hacia los pueblos del sur. Su derrota ocurrió en 2005, en Mar del Plata, Argentina, cuando los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva la dejaron enterrada. Sobrevino una gran fortaleza con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Unasur y el Mercosur.

«En ese periodo se luchó por la integración de América Latina y el Caribe. Entre todos buscamos la identidad que nos une dentro de la diversidad», recordó Valente, sicóloga de profesión.

A partir de 2018, prosiguió, con la reunión realizada en La Habana, surge una tercera etapa caracterizada por la resistencia de los pueblos frente a la ola imperial que hizo retroceder procesos progresistas en marcha, con golpes de Estado parlamentarios, derrotas electorales, bloqueos económicos, sanciones unilaterales, cercos mediáticos y procesos judiciales, entre otros.

Como consecuencia, relató, se tomaron las calles como trincheras de lucha en Chile, Colombia, Ecuador, una contraofensiva interrumpida por el azote de la pandemia de la COVID-19, aunque se buscaron maneras de celebrar encuentros virtuales para no dejar inactivas a las masas populares.

En cuanto a los aportes de Cuba al Foro, la dirigente brasileña aseguró que la propia existencia de la organización nace del pensamiento de Fidel Castro, quien hizo entender el principio de la articulación de la unidad dentro de la diversidad.

«Eso nos ha permitido construir la idea de la integración regional, hacer las campañas contra los bloqueos y las medidas coercitivas impuestas por el imperio, y tener en nuestros encuentros la participación de los más variados sectores del seno de los pueblos», precisó.

Añadió que han aprendido, de los cubanos, que la solidaridad no es entregar lo que sobra, sino dividir lo que se tiene, lo que marca el sentido de la cooperación con la experiencia del aporte de las brigadas médicas en diferentes países, y con el éxito de las vacunas obtenidas por Cuba.

«La experiencia concreta de la Revolución socialista, en materia de internacionalismo y de solidaridad, es algo que hace parte del corazón del Foro de Sao Paulo», destacó la líder popular, y en consonancia, dijo, el Foro apoya a Cuba en la campaña contra el bloqueo y en la promoción de acciones movilizadoras para desafiar esa política injerencista.

Aseguró que visitar Cuba da una alegría tremenda, porque se ve a un pueblo unido para combatir, no solo, por ejemplo, una pandemia, sino también cualquier otra catástrofe que pueda surgir.

«Ahora lo que veo es una contundente respuesta a la guerra no convencional contra Cuba; veo a un pueblo que siempre está renaciendo y reinventando, resistiendo pero creando, y que a la vez mantiene sus valores de solidaridad, cooperación y optimismo».

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