October 5, 2022
El fiscal ante las evasivas de Mónica Oltra: “¿Durante más de dos años no supo nada de esa acusación grave al padre de sus hijos?”

El caso de los abusos sexuales del ex marido de Mónica Oltra a una menor tutelada gira en torno a varias incógnitas: por qué nadie creyó a la víctima, cuándo se enteró la ex vicepresidenta valenciana de que había una denuncia contra el educador y cómo fue posible que Oltra conviviera durante seis meses con la que ya era su ex pareja sin ser consciente de esa denuncia que pesaba contra quien incluso fue apartado durante un tiempo del centro en el que trabajaba. Según Oltra, tras enterarse de que su ex marido estaba acusado de abusos, nunca más volvió a preguntar por el tema. Pasaron dos años hasta que volvió a tener noticias. Esta circunstancia asombró al fiscal, que preguntó hasta cinco veces por el conocimiento que tuvo del “proceso penal por un hecho relevante” en el que estaba involucrado su padre de sus hijos.

En su primera declaración ante el juez como imputada, Oltra aseguró que nunca más se interesa por el asunto que concierne a su ex marido, ya en manos de la justicia, ni siquiera, para asombro de juez, para asegurarse de la total colaboración. “No es mi función como consellera y menos en ese caso”, aseguró Oltra, a pesar de que el instructor insistió en si no supo nada más hasta la primera sentencia condenatoria. El fiscal insistió en si durante “más de dos años no supo nada de esa acusación grave del padre de sus hijos”. La respuesta fue que no, la misma que encontró el Ministerio Público ante la pregunta de si “utilizó cauces no oficiales para enterarse de lo que ocurría”. “Ni oficiales ni extraoficiales”, aseguró la imputada.

Oltra se ratificó en que no tuvo “más información que la que recibe el 4 de agosto” de 2017. Aquel día, se entera de lo que pasa con su ex marido por una citación judicial que llega a su casa, pero que no sabía cuánto tiempo llevaba el proceso en marcha “porque no conozco los entresijos ni he leído ese expediente informativo”, del que tuvo conocimiento tras la primera sentencia de culpabilidad en noviembre de 2019.

Es justo después cuando la defensa de Icardi pide la nulidad porque aparecen los informes del Instituto Espill que formaban parte de este expediente que ha puesto a Oltra contra las cuerdas. El juez lo considera una investigación “paralela” a la judicial para encubrir los abusos. “Yo no he indagado en el proceso penal y vuelvo a repetir el símil con lo que ocurriría en el caso de ser Consellera de Sanidad, puesto que no entraría a indagar en relación con la historia clínica de un paciente”, contestó.

“ESTALLIDO EMOCIONAL”

Por tanto, todo lo que Oltra relató en las Cortes el 21 de abril de 2021 se basa en la información recabada por su equipo para dicha comparecencia, en la que Oltra asumió en primera persona el encargo del citado expediente que acabó desacreditando a la víctima, y del que ahora se desentiende negando haber dado la orden. “La compareciente lo que hace es sintetizar la información que me facilitan los encargados del gabinete para adecuarla a la comparecencia ante los parlamentarios y que puede responder a una pluralidad de personas, de hechos y decisiones. Por mucho que las interprete en primera persona, porque la interpelada soy yo, responde de hechos y de acciones que se corresponden con una pluralidad de personas”, aseguró. Ante la insistencia del Fiscal puntualizó después: “Lo que figura en el diario de sesiones no es sino la traducción a la retórica parlamentaria de actuaciones diversas que se dan distintos momentos y en los que intervienen distintas personas, y lo que yo hago es traducir todas esas actuaciones en un relato a efectos de la comparecencia parlamentaria”.

También explicó Oltra por qué dijo ante los medios que ella había ordenado a la directora general que abriera el expediente y lo atribuye a un “estallido emocional” porque tras la imputación sus hijos le habían preguntado por el sufrimiento de esas familias. “Fue un momento de alta tensión emocional, incluso recuerdo que tras los periodistas se encontraba una funcionaria llorando, y a mí me parecía muy injusto que, por lo que consideró que era una cacería política de la extrema derecha, personas que pienso que no deben estar encausadas, porque el blanco de la persecución era yo, ellos y su familia estuvieran padeciendo. Y fue mi manera de desahogarme”. De hecho, ante el fiscal admitió que esas declaraciones no se ajustaban a la realidad.

Además, argumentó que durante ese mes de agosto no estaba “operativa” porque su hijo fue hospitalizado, lo que le llevó a desentenderse de todos los pasos dados por su departamento a instancias de su jefe de gabinete.

NO SUPO DE LA DENUNCIA

Durante las siete horas de declaración, Oltra marcó una y otra vez como fecha de conocimiento de los hechos el 4 de agosto de 2017. Sobre todo lo ocurrido seis meses antes, insistió en que nada supo. Ni por parte de los técnicos de la Consejería, “porque yo no despacho con técnicos” ni tampoco por parte de su ex marido, aunque incluso elaboró para el centro un documento sobre su labor como educador nocturno a petición de la directora.

De hecho, ni siquiera le extrañó que, trabajando en el turno de noche del centro, tuviera una semana libre en febrero. La razón era que había sido apartado mientras se analizaba la denuncia de la menor, pero Oltra asegura que lo desconocía. “Ese fue un mes con mucha actividad porque yo tenía que desplazarme fuera de Valencia y estuve en Bruselas y estuve en Madrid. Le dije que me tenía que ir fuera y él me dijo que le debían días y que no me preocupara de los niños que él los iba a atender. Que teníamos ya pautadas las semanas que yo me hacía cargo de los niños y al revés”, aclaró. Ante estas manifestaciones, el fiscal solicitó diligencias para comprobar esos viajes entre el 20 de febrero y el 12 de marzo.

En esos días, tanto en el centro como en la sección del Menor de la Dirección Territorial ya se habían tomado medidas ante la denuncia contra el educador, de la cual no se informó a Fiscalía. Según Oltra dijo en las Cortes cuatro años después, porque no había instrucciones para ello hasta septiembre de 2017, aunque sí que existía una de mayo de 2013. Así se lo recordó el instructor a la ex vicepresidenta que aseguró no haber tenido conocimiento de ella hasta “noviembre de 2021”, cuando fue desvelada por la diputada popular Elena Bastidas. “Incluso instrucciones dictadas cuando yo dirigía la conselleria, yo las desconozco”, se escudó Oltra, que insistió en que nadie le informó, “porque yo no despacho con técnicos”.

Precisamente, en opinión de la ex vicepresidenta, debieron ser los “órganos competentes” quienes dieran parte de los abusos, apuntando al centro, cuya directora y psicóloga están entre los imputados.

CREDIBILIDAD DE LA MENOR

Oltra también fue cuestionada acerca de los exámenes a los que fue sometida la menor y que concluyeron que no era creíble ya en febrero, tras dos entrevistas en las que no se le preguntó por los abusos. “No tengo conocimientos para juzgar esa actuación. Yo soy licenciada en derecho pero no tengo conocimientos en psicología e intervención social para emitir un juicio sobre esa actuación funcionarial”, aseguró. Ante la insistencia del juez, Oltra fue tajante: “No soy psicóloga y no sé cómo hay que evaluar a una menor”.

La vicepresidenta se limitó a responder que los técnicos trabajaron “según su leal saber y entender” y dejó claro en más de una respuesta que lo hicieron “sin interferencias”.

Con respeto a la indefensión de la joven durante el juicio, en la que solo contó con la acusación del Ministerio Fiscal, Oltra aseguró no se ofreció la personación a Igualdad, como tutores legales, y que hasta ese momento, “nunca en ningún caso” la Generalitat se había personado donde hubiera habido abuso de un menor”, algo que se corrigió con la Ley 26/18 de derechos y garantías de la Infancia y la Adolescencia.

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