August 11, 2022
Dos décadas del ícono musical número uno

Elvis Presley (1935-1977), es rey indiscutible del rocanrol y una de las figuras más emblemáticas del mundo en la segunda mitad del siglo XX. Su influencia artística, cuarenta y cinco años después de fallecer, sigue vigente y jamás declinará. En esta espectacular biografía filmada en torno al ídolo inmortal, se impone una factura visual resaltada por las extravagancias y el kitsch de los años 60 y 70 más allá del melodrama, las aventuras del corazón y los musicales simplemente cantados.

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La histeria en el público femenino provocada por sus movimientos “hipnóticos y sensuales” es uno de los aspectos recurrentes que toca Luhrmann (‘Romeo+Julieta’, ‘Moulin Rouge’). En la premier mundial del pasado Festival de Cannes, varios de sus primeros privilegiados críticos y espectadores se refirieron a tan singular film biográfico (‘biopic’) como ‘Elvis, la Pelvis’.

Presley, desde sus comienzos, atrajo el fanatismo incondicional de millones de admiradores y fue objeto de difamaciones e intentos de censura por sectores conservadores o retrógrados. Criado en un barrio afroamericano, cuando sus padres se trasladaron del Misisipí a Memphis (Tennessee), frecuentaba Beale Street (el corazón del blues) y se dejó poseer por el góspel de las iglesias pentecostales. De su voz, en la radio, se creía que era la de un joven negro. “Elvis Presley es la mayor fuerza cultural del siglo XX”, lo afirmó Leonard Bernstein.

Su línea narrativa se centra en las exitosas, aunque difíciles, relaciones mantenidas con el coronel Tom Parker, mánager durante veinte años desde 1955, interpretado por Tom Hanks con hartos kilos y maquillaje. Se representa como una mezcla entre corrupto y empresario tramposo, como astuto asesor comercial, como enlace para sus célebres presentaciones en televisión y como quien manejó su apretada agenda de treinta películas estelares y coordinó grabaciones de sencillos, shows y álbumes de colección.

Al comienzo el narrador con voz en off se pregunta: ¿quién o qué mató a Elvis? Tres respuestas: los barbitúricos, él mismo (en su condición de villano explotador) y el público, que tanto amó y solo vivió para ellos. Otras relaciones: con su madre, sobreprotectora hasta el final, pues para Gladys Love Smith, con respecto a su hijo único, quien sobrevivió de un parto de mellizos, siempre hubo temor de perderlo; con su esposa, Priscilla Beaulieu (1967-1973), que incluye asuntos acerca del nacimiento de Lisa Marie, quien hace poco afirmó haberle gustado bastante la película sobre su legendario papá. Entre sus facetas menos conocidas está aquella de recluta guapo del ejército norteamericano y las reacciones a dos magnicidios que le afectaron: el del defensor de los derechos civiles Martin Luther King y el del senador presidenciable demócrata Robert Kennedy.

Otro de los tópicos que más llama la atención de Elvis (la película): su forma artística con el sello vistoso que distingue a Luhrmann en planos de corta duración, de apenas 2 o 3 segundos. En efecto, el estilo kitsch brota a borbotones en las ambientaciones propias de los años 50 y 60, en el vestuario de camisas de lentejuelas y pantalones vaporosos; en las guitarras eléctricas y baterías centelleantes; en la proliferación de joyas e incrustaciones doradas, vestimentas que parecen salidas de un museo: soldado, cowboy blanco, a lo Valentino, trajes de cuero negro y capas desplegadas de águilas americanas.

Tan es así que, desde un comienzo y en los carteles o afiches promocionales, destellan los diamantes y rubíes cuando se arman las letras de sus créditos y al final son enmarcados mientras ruedan en una sucesión de bandas verticales laterales en filigrana y altorrelieves de finas pedrerías. El versátil protagonista: Austin Butler (California, 1991), quien desde ya figura como favorito al Óscar, se acopla con la misma genialidad.

Influido por el blues de artistas negros, él mismo tuvo el coraje de apropiarse de sonidos heredados de los esclavos y mezclarlos con tonalidades que llamaríamos blancas, porque Presley impuso un ritmo y unas coloraciones que unificaron varios géneros musicales como el rock, el blues, el góspel (religioso y profano), el característico ‘rhythm and blues’, el country rock, el pop rock y el ‘soul and funk’.

Aunque la cinta no menciona su meteórica carrera cinematográfica, cito títulos que en Bogotá vimos en matinales del Teatro Almirante de la calle 85: Love me Tender, Rock de la cárcel, Rey Creole, Chicas y más chicas, Paraíso hawaiano y Elvis: The Comeback Special, entre otros que van del 56 al 68. Al monumental Hilton Internacional de Las Vegas sí se le dedica tiempo, siendo la exclusividad de sus presentaciones, así como a la residencia Graceland, regalo para Gladys (su madre), posterior tumba-museo más visitada del territorio estadounidense.

También resuenan aquellos frenos del coronel Parker a sus giras europeas alegando motivos de seguridad, y una hiperactividad que le provocó síntomas autodestructivos. En 1973, batió record con 180 conciertos. Al final, según una nueva autopsia, conocemos la causa de su muerte prematura, tenía 42 años: poli-medicación, “mezcla de sedantes, anfetaminas y estupefacientes legales”. Recordemos que el próximo 15 de agosto Elvis cumplirá 45 años de su partida terrenal.

MAURICIO LAURENS

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