August 11, 2022
  • Los presupuestos de los hogares se han venido adaptando a la fuerte galopada de los precios de los productos y servicios en EE.UU.
  • Aunque los resultados de las cadenas minoristas han sido negativos en cuanto a ganancias trimestrales, las personas mantienen el gasto.
  • Algunas empresas se permiten realizar aumentos de precios de productos sin perder su base de clientes.

Aunque las principales minoristas presentaron números negativos durante esta temporada de ganancias, los consumidores estadounidenses se mantienen de pie. En ese sentido, muchas empresas se han dado el lujo de aumentar los precios de bienes y servicios sin perder un número considerables de usuarios. Los presupuestos de los hogares están diezmados, pero aún existe mucho margen para maniobrar.

Como generalmente ocurre en tiempos de altos costos al productor, estos se traspasan a los consumidores. Estos últimos realizan numerosos ajustes a sus ingresos para adaptarlos a las condiciones cambiantes de precios hasta que las subidas se hacen insoportables. En medio de ese proceso se encontrarían los compradores de Estados Unidos en las actuales condiciones de subidas generalizadas.

Los resultados de las ganancias corporativas del segundo trimestre del año muestran que las marcas continuaron subiendo precios. Paralelo a esto, sus clientes se mantienen comprando productos de manera constante luego de respectivos ajustes. Mientras las personas tengan tal capacidad de compra, es poco probable con los tiempos de recortes de precios estén cerca.

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¿Cómo resisten los consumidores estadounidenses?

Este miércoles, las autoridades monetarias de EE.UU. anunciaron una nueva subida del precio del dinero de 75 puntos básicos. Con este incremento, los tipos en ese país llegan a la franja del 2.25% al 2.5% y se convierten en los más altos desde la crisis financiera de 2008. Con esto en perspectiva surge la inevitable interrogante de cuánto más pueden resistir los consumidores estadounidenses.

La inflación en junio tocó el 9.1% marcando un nuevo récord de 40 años, mientras la inflación subyacente amenaza con mantenerse alta. Durante junio, la denominada core inflation se colocó en 5.9%. Para tener una idea de lo dramático de ese nivel basta decir que entre 1958 y 2022 la misma mantuvo un promedio de 3.6%. Las excepciones extremas a la regla fueron el alto histórico de 13.6% de 1980 y el bajo de 0% de 1957.

Pero si la inflación causa penurias en los presupuestos de los hogares, las medidas para remediarla no son menos dañinas para las familias. El incremento de tipos traería consigo la destrucción del empleo y la baja de los salarios reales, lo que genera graves problemas, sobre todo a las capas más vulnerables de la sociedad. Es como cortar el brazo para quitar el dolor de un dedo, pero es una de las pocas acciones que se pueden emprender.

De ese modo, para los consumidores estadounidenses ambos escenarios ponen a prueba su capacidad de adaptación. Hasta ahora, las subidas de tasas que se han aplicado desde marzo no han roto el empleo ni han provocado la caída de los precios de los principales productos. Mientras esto suceden, los ciudadanos se mantienen comprando y las empresas subiendo los precios.

Consumidores estadounidenses se mantiene de pie a pesar de la inflación
Los compradores en Estados Unidos están aguantando a pesar de los constantes incrementos de precios de los productos y servicios. Algunos analistas creen que la razón de esto (en parte) se debe a que los ahorros de la pandemia están a disposición de los hogares. Imagen: Lainformacion.com

Los ahorros de pandemia

Uno de los salvavidas que ha permitido a las personas sobrellevar el histórico incremento de precios, son los ahorros de pandemia. Durante la época de confinamiento, las personas cancelaron viajes de vacaciones y decenas de gastos cotidianos que iban desde salidas al cine hasta comidas en restaurantes. Eso permitió que la época sirviera para grandes ahorros.

“Mientras las empresas cubran sus gastos y sigan contratando y las personas gastando, la inflación no retrocederá”

Gran parte de esos fondos almacenados se han utilizado para amortiguar el crecimiento de los precios de los productos. No obstante, se teme que para la hipotética llegada de la recesión ya las personas no tengan al alcance mayores montos, sobre todo si quedan desempleadas.

De cualquier manera, los consumidores estadounidenses se mantienen en los establecimientos comprando mercancías. Por otro lado, la tendencia a girar cada vez más hacia los productos de primera necesidad y el abandono de compras no esenciales se estaría reforzando. Esto último es precisamente lo que apuntan los informes trimestrales de grandes cadenas minoristas como Walmart.

Pero otras importantes cadenas como Coca-Cola y McDonald’s informaron que han subido los precios para cubrir sus costos operativos. Esto no habría afectado significativamente el número de ventas. De allí que esas empresas dejaron claro que continuarán subiendo sus precios para cubrir sus gastos de producción, salarios de sus empleados y ganancias.

De tal manera, que la inflación alcance el 9.1% y que las personas se mantengan gastando pese a ello, puede decir mucho acerca de las medidas de la Fed. Las subidas de tipos de interés parecen ser tímidas para lograr el objetivo de llevar la economía hacia una contracción. Mientras las empresas cubran sus gastos y sigan contratando y las personas gastando, la inflación no retrocederá, lo que requeriría que los halcones sean más agresivos.

El otro resultado de las políticas de los halcones

Pero el incremento agresivo de las tasas para provocar una contracción y finalmente enfriar la economía no es una fórmula tan sencilla. El efecto de esa medida tiene un impacto en múltiples sectores que a la larga se interconectan unos con otros para crear problemas por todas partes. Concretamente, se puede aludir al efecto en los mercados bursátiles.

Las medidas de subida de tipos provocaron que el S&P saboreara el mercado bajista en junio y el Nasdaq antes en marzo. El desplome reciente de las acciones fue provocado por el temor de que la Fed subiera 75 puntos básicos en junio. Esto es suficiente para tener una idea de qué pasaría si el espíritu de Volcker se apoderara de los halcones del banco central.

Si con una subida de tipos de 2.25-2.50% los mercados se tambalean, un incremento del 20% sería una catástrofe y borraría miles de millones de los inversores. En cuanto a los consumidores estadounidenses, estos verían una histórica desmejora de sus condiciones de vida. Cabe resaltar que hace 40 años los productos chinos inundaron el mercado permitiendo que se mantuvieran estándares aceptables.

Pero los aranceles a los productos del país asiático anulan completamente esa posibilidad a menos que se tomen decisiones de última hora. Si el consumo se mantiene, es probable que la postura de la Fed se haga más fuerte a pesar de las señales de suavizarse a futuro que se interpretaron del informe de este miércoles luego del cierre de la reunión de julio del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).

Según Jerome Powell, la economía de EE.UU. no se aproxima a una recesión
Según el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, la economía de Estados Unidos no está cerca de una recesión. Los números del consumo se mantienen relativamente estables a pesar de que el sentimiento de los consumidores no está en el mejor de los momentos. Imagen: Nationalreview.com

Los aumentos del 11.2% de los productos de Unilever

Un hecho que ilustra la buena salud que todavía tienen los consumidores, es el de los productos de la británica Unilever. Los precios de estos se han incrementado muy por encima del promedio del índice de precios al consumidor. Durante el segundo trimestre, los mismos subieron en más del 11% y sus directivos afirman que continuarán incrementándolos.

Mientras tanto, las ventas de la firma no han sufrido un impacto mayor. Los productos de Unilever son muy populares y engloban una amplia variedad que va desde los jabones y champús Dove hasta la mayonesa Hellmann’s. Pese a los incrementos, la directiva de la empresa considera que han estado a la saga de los aumentos inflacionarios. De esto se puede adivinar que los consumidores estadounidenses van a tener que pagar más por esas mercancías en el porvenir inmediato.

Las empresas aplicaron subidas de entre el 5% y el 11% en el general de sus productos durante el segundo trimestre. Esto engloba productos que van desde preservativos, papel higiénico, analgésicos y bebidas no alcohólicas hasta pañales desechables. A una realidad idéntica se enfrentan los consumidores de otros países como Reino Unido y las naciones de la eurozona.

En el peor de los casos, las personas de bajos ingresos están girando hacia productos de marcas alternativas. De igual modo, otros sectores de la población están limitando sus compras a productos más esenciales. Otros servicios como el streaming también se planta como un desafío. En el caso de Amazon, esta empresa aumentó el valor de sus cuentas aludiendo problemas de inflación.

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El negocio de la vestimenta se está fracturando

Pero si el área de compras de artículos de consumo parece sólida, esta realidad no aplica a otros sectores como el de ropa. Los esfuerzos de los hogares para estirar los presupuestos y alcanzar los productos alimenticios no son suficientes para cubrir las habituales compras de prendas de vestir. Esa tendencia estaría llevando a una importante fractura en ese y otros sectores.

Este último escenario está llevando a gigantes minoristas como Walmart a recortar sus expectativas de crecimiento para los próximos trimestres. Lo que se puede decir de todo esto, es que mientras las personas compran, las empresas mantienen viva su capacidad de sostenerse. Sin embargo, la gran pregunta es ¿hasta cuándo?

En el momento en que la presión de los precios se haga insoportables para los consumidores estadounidenses, estos no tendrán más remedio que capitular. En consecuencia, la transferencia de costos hacia los ciudadanos que hacen las empresas se devolverá en forma de pesadilla cuando sus productos queden varados. Al tanto de ese hecho están los directores de muchas marcas que ahora afirman no tener más alternativas.

Algunos de ellos afirman que están haciendo todo lo posible para reducir los aumentos de precios, pero la presión de sus proveedores es fuerte. “Somos muy conscientes de que el consumidor está sintiendo el pellizco en muchas partes del mundo”, asegura citado en El Economista el CEO de Unilever, Alan Jope.

Las medidas típicas para mantener a los consumidores en las tiendas, como reducir el tamaño de los envases, estarían a la orden del día. Con esto, las personas pagan el mismo precio por una unidad que, aunque traiga menos, sigue siendo una unidad. Esto crea un efecto psicológico de conformidad en los consumidores.

Las ventas de coches se mantienen a tope
A pesar de los temores de una posible recesión, los consumidores continúan comprando. Y ese movimiento no se limita a bienes de consumo, sino que también se expresa en artículos de larga duración como los coches. Las ganancias de GM en el segundo trimestre son testimonio de ello. Imagen: Nytimes.com

Los consumidores estadounidenses no dejan de comprar coches

Entre los datos desconcertantes de esta situación, se tienen que las ventas de coches siguen altas en EE.UU. Algunas productoras de peso como GM y FORD están copadas por una demanda que les sobrepasa en su capacidad de producción. Las ventas son vertiginosas, sobre todo en automóviles deportivos de lujo, afirman algunos directivos de las automotrices.

En el caso de General Motors, la compañía reportó un crecimiento de los ingresos trimestrales impulsados por la venta de camiones y coches deportivos. “Todos los coches que tenemos capacidad de fabricar los estamos vendiendo muy rápido”, manifiesta Mary Barra, consejera de esa marca. Pese a ello, aclara que los niveles de inventario son muy bajos debido a la escasez de chips.

Independientemente de ello, los consumidores estadounidenses parecen estar lejos de la meta de enfriamiento a la que aspira la Reserva Federal. Como ya se destacó, la inflación permanecería alta si los consumidores continúan pagando por los productos. También influyen otros factores externos como los precios del combustible, los cuales tienen origen en la guerra en Ucrania y los problemas de los productores depetróleo.

La Fed insiste en que está dispuesta a “hacer todo lo que sea necesario” para combatir la inflación. De eso se puede interpretar que no estaría descartando incrementos más violentos de los tipos. En corto, lo que se observa es que los mercados se están adaptando al actual ritmo y con el anuncio de subida de este miércoles las acciones reaccionaron de manera positiva. Una insinuación de la Fed a ser más agresiva en las próximas reuniones llevaría a otros desplome de las acciones.

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