September 29, 2022

No es la primera crisis que Daniel Vajnenko debe afrontar. De hecho, “en las anteriores perdí mucho dinero”, confiesa el experto en telecomunicaciones cuya empresa se dedica a proveer insumos a las operadoras de cable que están realizando una conversión de tecnología hacia la fibra óptica.

Los clientes de FIVAS S.A. suelen ser cable operadores del interior del país que están migrando de los cables de cobre a las redes de fibra óptica, noción que hace referencia a la ciencia de la transmisión de datos, voz e imágenes por el paso de la luz a través de fibras delgadas y transparentes, “…y desde que apareció la pandemia de Covid-19, este mercado creció mucho producto de las cuarentenas y de los cambios en las condiciones laborales en todo el mundo. Por ejemplo, por la alta demanda, empezaron a faltar semiconductores“, explica Vajnenko.

En las telecomunicaciones, la tecnología de fibra óptica ha reemplazado virtualmente al cable de cobre en las líneas telefónicas de larga distancia, y se utiliza para conectar sistemas informáticos dentro de las redes de área local”.

Ahora bien, se trata de un rubro de la economía que responde a las dificultades y a las condiciones de lo que ocurre en el mundo.

La pandemia de coronavirus primero y la guerra de Rusia contra Ucrania, después, han generado un reporte del Financial Times que asegura que el mundo se enfrenta a una escasez de cables de fibra óptica, lo que hace que los costes en América Latina y especialmente en países de Europa se disparen.

La crisis fue causada por el aumento de los precios de los componentes clave de la fibra óptica, como el tetracloruro de silicio. Según la empresa de información comercial Cru, este elemento es fundamental para la producción, y su precio se ha incrementado hasta en un 50%.

Cuanto se agudizó el cepo cambiario, decicieron suspender las ventas

El helio, otro de los elementos utilizados, mostró, en su fase productiva, un aumento del 135% en las pizarras del mercado debido al cierre de varias plantas de fabricación en Estados Unidos y en la Federación de Rusia. A lo que hay que sumar las dificultades para comerciar con Occidente de parte de las compañías que responden a Vladimir Putin.

“Pero ese es el panorama internacional que es siempre desafiante”, sostiene Vajnenko a lo que “hay que sumarle las crisis periódicas de Argentina que son tan difíciles de explicar en el exterior y cuyas condiciones hay que buscarlas en la voracidad fiscal de un Estado que atenta contra el crecimiento del país”.

El empresario y emprendedor asegura que “a lo largo de mi historia laboral viví algunos períodos de estabilidad en la Argentina que, por varios motivos, se cortan y comienza un período de profundas crisis, que pueden ser cambiarias, como en este caso, pero que tienen repercusiones sociales y financieras, y que terminan por desvirtuar todo el crecimiento conseguido en los años de tranquilidad. Por eso, siempre les digo a mis colaboradores, cuando el país transcurre por cierta normalidad hay que matarse trabajando mientras que en períodos de crisis como estos hay que hacer la plancha para no perder reservas de valor”.

Acerca de la situación actual de su empresa, Daniel Vajnenko explica que está preservándola todo lo que puede. “Ocurre que una crisis cambiaria, inflacionaria con una presión fiscal increíble y una situación laboral que no cambia, son condiciones que todas juntas no existen en ningún lugar del mundo. Tenía eventos programados en hoteles de ciudades en varias provincias para convocar a las cables operadoras de la zona pero comencé a suspender todos los encuentros. Si no se puede importar más del 5% de lo que lo hacía en el 2021, o hasta 50.000 dólares. Cobro en pesos y no puedo pagar a proveedores en dólares. Así es imposible trabajar. Tengo que defender mi stock que constituye mi reserva de valor”.

El cepo cambiario y la suspensión de las ventas

Con respecto a la actual crisis financiera, Daniel Vajnenko explicó, “Cuando resolvieron apretar más el cepo cambiario y tomé nota que no podremos pagar por los insumos y servicios al exterior me puse un límite y suspendí las ventas. Además, se trata de una parálisis que sobreviene en toda la cadena de valor porque las empresas que están haciendo instalaciones de fibra óptica frenan sus planes de expansión y lo hacen porque no se pueden aumentar los abonos. Existe una volatilidad en los costos que hace que los precios se tornen subjetivos y en consecuencia no hay referencias”.

Trabajar en la Argentina puede ser todo un desafío si se lo compara con otros sistemas como el estadounidense. Daniel Vajnenko tiene mucha experiencia de negocios con los Estados Unidos y “…las diferencias aparecen hasta en los resúmenes bancarios. Si tomo un extracto de una entidad financiera de los Estados Unidos, las cuentas están claras rápidamente. Están las transferencias y las extracciones realizadas más el fee que cobra el banco y punto. En Argentina, por cada operación que se realiza en cuenta corriente hay como seis líneas y no sé cuántos movimientos contables que corresponden al Estado que está cobrando impuestos de todo tipo”.

Con el cepo cambiario se cortó la posibilidad de pagar los insumos provenientes del exterior

Vajnenko abunda, “…la distorsión impositiva es tan grande que el IVA e Ingresos Brutos generan percepciones. Te dicen que tenes crédito fiscal a favor pero existe algo que se llama inflación y el crédito a mi favor no se ajusta por el alza del costo de vida. En Estados Unidos pero, también, en Colombia, un mercado que conozco, la palabra percepción y adelantos no existen. Sólo está gravada la ganancia pero no las operaciones entre empresas. No hay una cosa como un impuesto al cheque. En Argentina, los municipios te cobran tasas de seguridad e higiene que prestan deficitariamente. Por eso estoy convencido que la voracidad fiscal nacional atenta contra el crecimiento”.

Justicia laboral, otra de las preocupaciones de los empresarios

Vajnenko siempre emprendió pero hacerlo en Argentina tiene sus dificultades. Una de las que más lo preocupan, por ser una condición estructural y no coyuntural como el cepo cambiario, es la Justicia Laboral.

En Estados Unidos hay pleno empleo y, generalmente, la persona que trabaja cuando finaliza su labor cobra su cheque, se da un apretón de manos con el que lo contrató y le dice cualquier cosa me vuelve a llamar. En Argentina, un empresario que decide hacer extender la vida de su pyme varios años debe pensar cómo hacer para evitar las indemnizaciones por despido. La reforma laboral es sumamente necesaria en este país en el que nos manejamos con una legislación que data de 1945. Una pyme con trabajadores de 20 años de antigüedad tiene que pensar en pagar 27 sueldos de indemnización a cada trabajador. La laboral es una de las razones por las que las pymes en la Argentina no pasan de los 7 años de vida en promedio”.

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