August 19, 2022
A los 54 años, la actriz de Baywatch Donna D’Erico desafió a las mujeres que la criticaron por posar en bikini: “Puedo usar y hacer literalmente lo que quiera”

En 1996, Donna D’Errico le prestó su cuerpo y su nombre a una de las rescatistas que secundaban a David Hasselhoff y se convirtió, por dos temporadas, en uno de los personajes protagónicos de Baywatch, la serie que catapultó a la fama, entre otras actrices, a Pamela Anderson, Carmen Electra y Yasmine Bleeth. Si bien su carrera siguió activa durante las siguientes décadas, el pasado 4 de julio su nombre volvió a aparecer en los principales portales, cuando decidió rendirle un particular homenaje a la independencia de su país.

La actriz, que actualmente tiene 54 años, subió a su cuenta de Instagram un video en el que se la ve posando con un diminuto bikini con los colores de la bandera estadounidense. La polémica no tardó en estallar, cuando el mensaje se llenó de comentarios malintencionados. Pero lejos de amedrentarse ante las críticas, ella decidió redoblar la apuesta.

Esta semana, la actriz compartió otra imagen en la misma red social en la que también se la ve posando con un traje de baño de dos piezas. Y en el texto con el que decidió acompañar la fotografía, no solo hizo hincapié a los comentarios negativos que recibió a principio de mes, sino que terminó dejando en claro que no tiene pensado dejar de mostrar su cuerpo.

“Muchas mujeres se quejaron del video del 4 de julio que publiqué con un bikini rojo, blanco y azul porque pensaron que yo era ‘más elegante que eso’ y que estoy ‘demasiado mayor para usar un bikini’. Mi comentario favorito es que estoy ‘desesperada por mostrarme’”, comenzó expresando la actriz. Y continuó: “Déjenme decirles algo que quizás los sorprenda: puedo usar y hacer literalmente lo que quiera. En ese sentido, aquí estoy yo en bikini en cuclillas sobre una mesa de café”.

En medio de la polémica, en una entrevista concedida a Fox News, la actriz explicó: “Hubo un tiempo en el que permitía que lo que otros pensaran de mí realmente me molestara e incluso dictara mis acciones. Y esos ‘otros’ de los que hablo eran casi exclusivamente otras mujeres. Desconocidos en público o enemigos en línea, a muchas mujeres parece encantarles derribar a otras mujeres”.

“Me afectó durante bastante tiempo. No importa lo bien que me sintiera acerca de cómo yo misma me veía; cuando salía de mi casa y me fotografiaban, la mayoría de las mujeres me hacían trizas y se burlarían de mí en los comentarios en línea”, explicó.

“Siempre les encantó burlarse de mis piernas”, ejemplificó. “Tengo piernas gruesas, siempre las he tenido y siempre las tendré. Así estoy hecha. También se burlaban de mis pies, mis manos, las estrías, la celulitis, mis dientes porque son demasiado grandes… Que soy demasiado baja, que no soy tan bonita como esta o aquella actriz, que mi vestido es feo, que no tengo estilo, que mi cara es demasiado redonda, que mis ojos están demasiado separados, que mis cejas son demasiado delgadas, que mi cabello es demasiado bajo… No hay centímetro de mi cuerpo que no hayan criticado”, agregó.

Y recordó: “Recuerdo que cuando estaba en Baywatch, una periodista me estaba entrevistando frente a la cámara mientras vestía mi traje de baño. Me señaló la pierna y preguntó: ‘¿Qué es eso?’ Observé como la cámara apuntaba hacia donde ella estaba apuntando a mi pierna. Estaba apuntando a las estrías en una de mis caderas, que me había salido durante el embarazo de mi hijo. Ella sabía muy bien lo que era, pero quería señalarlas en la cámara y pregúntame por eso”.

“Luego, la cámara volvió a enfocarme esperando mi respuesta. Miré torpemente a mi alrededor y luego al suelo y dije en voz baja: ‘Estrías’. Entonces la reportera dijo: ‘¿Dijiste estrías?’ Y vi que la cámara apuntaba de nuevo hacia mis piernas. Pensé que iba a vomitar. Miré a la reportera y ella estaba sonriendo. Terminé la entrevista y salí corriendo y me puse a llorar. Las mujeres son simplemente malas“, aseguró.

“Puedo posar para las fotos y lograr lucir ardiente, pero en la vida real soy muy consciente de mí misma”, aseguró hace un tiempo. Muchos de los mensajes que recibe en cada uno de los posteos que realiza en las redes hacen referencia a que el paso del tiempo no parece haberla afectado. Ella se ríe de sí misma y explica que además de una genética envidiable y una rigurosa rutina de ejercicios, el quirófano también hizo lo propio. “Me realicé un estiramiento de brazos, una abdomenplastía, una lipoaspiración y una transferencia de grasa a mis glúteos, todo en un día”, confesó en uno de sus mensajes. En otro, contó que se sometió a un tratamiento para tener “una línea de la mandíbula más definida y una piel más tersa y suave a lo largo de la línea de la mandíbula y el cuello”.

De la misma manera en que hoy ya no tiene vergüenza de mostrar su cuerpo ni hablar de las cirugías a las que se sometió, D’Errico también decidió hacer públicos sus padecimientos. En 2021, D’Errico recurrió a su cuenta de Instagram para hacer una sentida revelación. “Hoy llevo un año sin alcohol”, comenzó el extenso texto que cosechó casi 30 mil likes.

“Cuando dejé de beber, empezaron a suceder muchas cosas realmente interesantes. Comencé a tomar decisiones conscientes en cada área de mi vida”, continúa el relato. “Aprendí cómo abordar realmente mis factores estresantes en lugar de adormecerlos, y al hacerlo me di cuenta de que no se puede adormecer selectivamente: si adormecés lo malo, también adormecés lo bueno”, explicó D’Errico.

En varias entrevistas, D’Errico contó que su fe la ayudó en los momentos más oscuros. Católica fervorosa, la actriz concurre a misa todas las semanas y reza diariamente el rosario junto a sus hijos. “Cometí errores y tomé decisiones en mi pasado que hoy en día no tomaría. Es un capítulo de mi vida en el que he cerrado la puerta. Es como si fuera otra persona. Esa Donna no es quien soy hoy”, expresó hace un tiempo.

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